3127
"los modelos sanitarios occidentales confunden lo real con lo objetivable, y como los sentimientos, los miedos, los valores y el sufrimiento [en definitiva la espiritualidad]. Cuando la muerte se acepta, se puede llegar a ella con tranquilidad, incluso con gozo, algo que nos enseña a los que trabajamos en cuidados paliativos y algo, también, que tranquiliza a sus familiares
menéame
Me parece genial que en ese tramo tan amargo de la existencia, en esa recta final, las personas podamos llegar a gozar de apoyo profesional; en ese camino, en esa última curva... al menos no sentirnos solos y desolados.
Antes nuestra cultura tenía muchas más estrategias y recursos para aceptarla y para superar el duelo, al igual que muchas otras culturas, dónde se comparte el dolor, se habla de ello, etc.
Ahora nadie quiere hablar de esto, incluidos muchos profesionales sanitarios.
... YA veréis el "éxito" que tiene esta noticia...
La muerte se esconde, se cubre con leyendas, se oscurece con ritos y se oficializa nuestro miedo a "dejar de ser" en ciudades de muertos o cementerios.
Tenemos que enfrentarnos a aceptar nuestro propio final ya en los últimos pasos de nuestra vida, porque vivimos de espalda a ella, no se habla de ella e incluso se intenta no pensar en ella.
Creo que deberíamos afrontar este tema en el dia a dia con mas normalidad, como se habla del sexo, ocultar las cosas, hacer como que no existen, núnca llevó mas que al miedo y a la ignorancia sobre ellas.
A lo mejor debería ser mas normal esta conversación:
"-Papá ¿El abuelito se va a morir?
- Si cariño, es muy mayor y está enfermo, y aunque nos gustaría que siguiera con nosotros no puede ser. Es parte de la vida, todo tiene un final."
Forma parte de la vida, incluso es una de las realidades universales que nadie puede negar.
Pero sobre todo y más grave aún por el daño que se hace a esa persona, el paciente se imagina cosas, pero como no tiene confirmación sufre todavía más por la incertidumbre continua (y esto puede prolongarse semanas o meses) que si le dijesen que tiene unos meses por delante y pudiera ponerse en paz con la vida que ha llevado, arreglar sus asuntos si los tiene y asumir que se ha terminado.
Lo he vivido hace relativamente poco, una enferma de cáncer que no supo hasta unos días antes de morir cual era su estado real, todo el tiempo hablando de cuando mejorase y medio depresiva y agobiada porque parecía que no se arreglaba nunca. Hasta que lo preguntó a bocajarro y ahí fue cuando la vi más en paz, más serena, aunque cabreada con los hijos que se lo habían ocultado.
Me parece una falta de respeto increible hacia la inteligencia, autonomía y sentimientos de la persona que está enferma.
Por mi parte, si tuviera una enfermedad en estado terminal, prefiero saberlo que vivir en una mentira. Como tú dices, uno tiene que arreglar lo que le queda de vida. Quizás resolver algún asunto, perdonar a alguien, decir lo que tenía pendiente de decir... en fin, hacer las cosas que me permitan irme en paz.
Personalmente quiero saber "la verdad", pero no "toda la verdad". Si hay una mínima esperanza aunque sea una entre mil millones quiero luchar para aprovecharla. Si no la hay, no quiero saberlo.
Si yo me viera en esa situación intentaría asumirlo racionalmente y evitar agobiarme para disfrutar de lo poco que me quedara. Pero ¿y la gente que me quiere? Yo en situaciones similares he sentido impotencia por ver que simplemente no hay nada que hacer. Impotencia, rabia, y tristeza por perderme cosas que uno da por seguro que va a vivir con esa persona.
Supongo que no seré el único que preferiría morir más o menos pronto a ver cómo pierdes a toda la gente de tu generación a la que quieres.
Yo me pregunto; si la evolución se encarga de deshacerse de comportamientos innecesarios, y nos dota de otras facultades para sobrevivir, ¿por qué el ser humano y su conciencia no tiene un mecanismo innato para afrontar la muerte?
O es que, por el contrario, ese mecanismo, ese paso evolutivo, es la creencia.
Yo personalmente pienso que la muerte no es un estado positivo -entiéndase por 'positiva' la facultad de ser-, sino un estado negativo. La muerte no es un estado, es un no-estado. Parece que desde el momento que tomamos conciencia de nosotros mismos y de nuestro entorno, nuestra mente no es capaz de asumir sin previo entrenamiento esa ausencia de estado, que es todo lo que conocemos: somos.
Como cuando el ser humano trata de comprender la nada o la infinidad del cosmos.
No me hagáis mucho caso. Los fines de semana son filosofales, como la piedra de H. Potter...
Si se te ocurre otro medio por el cuál escribirnos, no dudes en decírmelo. Saludos!
Pero ponerse triste y llorar también es un proceso natural ante una pérdida.
Nada va a evitar el duelo ni las lágrimas ante la perdida de un ser querido, son tan inevitables como la propia muerte.
¿Cómo haces que un niño acepte una perdida así? Primero no habiendole ocultado la enfermedad ni el posible desenlace, al menos cuando ya era evidente, mostrandole nuestro dolor pero a la vez nuestra aceptación del hecho, hablando con él todo lo que él mismo solicite, asegurandonos de que no se siente culpable o menos querido por la situación, hablandole de su hermano con naturalidad, cuando surja y nunca para compararle, ni se nos ocurra, y tampoco tenerlo siempre presente como negando que se ha ido.
Es decir, actuando con sensatez y pensando en su bienestar, dejandole expresarse pero sin cargarle la losa eterna del hermano muerto.
Siguiendo adelante y ayudandole a hacerlo.
Llorar lo menos posible a los muertos y hacer reir lo mas posible a los vivos siempre me ha parecido lo mas sensato.
No se habla de la muerte porque la ciencia no tiene explicación (y en mi opinión nunca la tendrá) para un suceso sobrenatural como este. Por eso los rituales sirven para convertir personalmente, todos esos sentimientos de lo vivido, en un affair pasajero y despreocupado.
Dicen que la muerte son esos casi 7 gramos del pedo que nos tiramos al morir, algunos lo llaman alma pero otros prefiero verlo como un conjunto de electrones, protones y neutrones. Sinceramente bajo el calor, la ingenuidad humanista y el grado de experimentación emocional-vital que se quite esa visión gris científica de la vida.
Eso es solo mi opinión.
Porque el único objetivo es la supervivencia, evitar la muerte.
#21 Si el único motivo es la supervivencia, asumo que debería existir un mecanismo natural para mitigar aquello que hace esta supervivencia más difícil, y que no fuera aprehendido. Los seres humanos hemos desarrollado, a lo largo de nuestra larga y compleja evolución, multitud de comportamientos y pensamientos que nos sirven para mitigar nuestro malestar. Hay personas que para ello se deprimen, se encierran en su narcisismo o se tornan antisociales, por ponerte un ejemplo.
Para los que no sentimos tanto apego por lo material, la muerte es tan sólo el final de un ciclo. Después del cual empezará otro, y otro, y otro....
Esa es mi teoría pre-_seminario_ sobre la aceptación la muerte. La semana que viene os contaré como ha variado mi teoría después de las charlas
El propio Universo en que vivimos tuvo principio y tendrá final.
Siempre se dice que antes de morir hay que plantar un arbol, escribir un libro y tener un hijo: las tres formas más rapidas de dejar una huella casi imporrable.
Por eso nos da miedo morir, porque "terminamos", porque "dejamos de ser" y no experimentamos cosas como ahora lo hacemos, porque ya nunca mas haremos lo que estamos haciendo en este momento ni con la gente con la que lo hacemos.
Como ha dicho otro comentario, a mi me da miedo la forma de morir, pero no la muerte.
A veces mentir es bueno, yo si tengo una enfermedad terminal tampoco me gustaría que me lo dijeran hasta el último día o si no me lo dicen y me muero en una sedación casi mejor.
Forma parte de la naturaleza animal... Alguien que "no tenga miedo a la muerte" es un suicida en potencia.
Puedes explicarme esto? Es que ha aparecido en mi cerebro la palabra REENCARNACIÓN con letras grandes y luminosas al leerlo...
La muerte es, llanamente, dejar de existir: no hay continues ni vidas extras, no hace falta encontrarle sentido. La vida tampoco tiene un sentido, la mayoría simplemente se inventa uno y se agarra a él, supongo que con la muerte ocurre lo mismo.
La muerte es el fin de la existencia. No me agrada dejar de existir y perder la conciencia de que existo. Y me da igual que sea algo natural o que nos tiene que pasar a todos, eso no va a hacer que me guste mas.
Curas solo para quien lo pida, allá el.
Siempre he pensado que la gente que está en contra, lo está de una manera un tanto "irracional" (no es con ánimo de ofender a nadie, de verdad). Como si evitar hablar abiertamente de la posibilidad de que una persona decida temrinar con un dolor que, invitablemente va a terminar en fallecimiento, se evitara el hecho en si.
Me parece estupendo que se aborden los cuidados paliativos desde todos los puntos que pueda necesitar tanto el paciente como la familia (médico, psicológico, legal, espiritual, etc.), pero no olvidemos que los paliativos son, eso, paliativos de una situación que no tiene otro final que la muerte.
Y deberíamos plantearnos por qué obligamos a todos a pasar por ese proceso, cuando hay gente que no quiere.
Para mí es igual de respetable aceptar la muerte o luchar contra ella hasta el último aliento de cordura y voluntad.
Y sí, creo que la reencarnación es un proceso natural y real. No puedo demostrarlo, pero como muestra un botón.
www.telegraph.co.uk/news/newstopics/howaboutthat/6061466/Is-James-Lein
www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/elenigmadelamuerte.htm
Mi padre me ha llamado hoy, que a mi tía le han dejado solo el oxígeno. Suerte tiene de vivir en Andalucía y que le puedan aplicar la eutanasia pasiva.
Ahora me encuentro en un dilema: no quiero que sufra, que se vaya, que si lo hace puede irse tranquila de haber hecho bien durante toda su vida a la familia...
...y tampoco quiero que se vaya, joder, que el dia 25 tenía que estar en casa compitiendo con mi otra tía a ver quién hacía el mejor pavo por Navidad...
Ánimo.
Yo no me lo creo, y por eso prefiero:
Hablar con mi jefe/compañero o incluso cambiar de trabajo.
Asumir que los gobiernos (del color que sean) son como son, y hacer lo que creo correcto.
Hacer las paces con mi suegra.
Ver lo positivo de tener trabajo y levantarme sabiendo que hay muchas más cosas que el trabajo.
Procuro no tener ni frío, ni calor, ni hambre aquí y ahora.
Aprovecho (lo que puedo) este milagroso regalo que es nuestra vida.
En definitiva: ser feliz y hacer feliz al prójimo (admito cierta tendencia a hacer más feliz al prójimo en función de su proximidad, no te lo voy a negar)
Estoy (estamos) en el paraíso; aunque el pensamiento religioso insista en ocasiones en hacernos creer lo contrario. Y algunas, encima, tildando a la no-creencia de ser una opción "pesimista".