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(..)“La sentencia es un dislate, una aberración jurídica. Podría, incluso, calificarse de prevaricadora” sostiene Jaume Asens, vocal de la Comisión de Defensa del Colegio de Abogados de Barcelona. “Es un insulto a la conciencia de cualquier humano. Emplean términos y argumentos de cuartel. Yo podía prever que matizaran algo, pero no me podía imaginar que llegasen a desautorizar de esta manera a un tribunal de su misma administración”, explica, indignado, Julen Arzuaga, abogado de Behatokia, Observatorio Vasco de Derechos humanos.
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"La absolución por parte del Tribunal Supremo de cuatro guardias civiles acusados de torturas graves a dos detenidos ha sido muy criticada por entenderse como un mensaje de impunidad en casos de abusos"