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Ir a un concierto no siempre es una experiencia positiva. A veces, acaba mal, no ya porque el grupo no ha estado a la altura de lo esperado o porque el sonido de la sala era deficiente. Ni siquiera porque la cerveza era cara y de baja calidad. Hay ocasiones en las que, simplemente, a los músicos se les cruzan los cables y te acaban pegando.
menéame
es.youtube.com/watch?v=hclcrEpui64