listverse.com/2009/12/26/10-urban-legends-that-caused-a-m... por faracowski el 26-12-2009 13:00 UTC publicado el 26-12-2009 19:55 UTC
Un repaso a algunas de las leyendas urbanas más populares, que se cuentan como verídicas y siempre le ocurrieron al "amigo de un amigo". Traducción rápida y resumen en #1.
#7#4 A mi me dijeron que la prima de una amiga de una compañera de clase lo había visto.
La versión es bastante clara y depende de quien, solo se diferencia entre lo que se untaba la chica, si era paté o era mermelada. A gusto del perro.
¿Mermalada de paté, quizas?
#26 Pues eso de las "pulseras sexuales" tengo entendido que es verdad y es parte de la "vestimenta de código" usada en ciertos ambientes.
Y todavía me acuerdo cuando llegó aquel entrañable repetidor a nuestra clase y nos dijo, si os ofrecen calcamonías de esas, cogedlas y luego me las dais a mi jejeje.
#37 Cuando yo era niño, iba a una escuela que estaba (y sigue estando) al lado de una residencia de ancianos. Muy a menudo, algún abuelillo se acercaba a las verjas en la hora del recreo, unos con gorra de lana, otros con bastón, e intentaba hablar con alguno de los que nos encontrábamos cerca, o simplemente intentaba echarle la bronca al gamberro de la escuela que se dedicaba a fastidiar al resto de los compañeros.
En uno de esos días, jugando en el patio, una abuela se acercó a la verja, y nos preguntó a mí y a unos amigos a qué jugábamos. Como yo he sido de todo menos tímido, le contesté con mucha educación. Se ve que la mujer quedó encandilada y me dio un par de caramelos de piñones.
Nada más marcharse, abrí uno de los caramelos y me lo metí en la boca, mientras mis amigos se llevaban las manos a la cabeza y me gritaban por lo que había hecho.
Al volver a la clase, uno de ellos, alzando la voz, le dijo a la maestra que me había comido un caramelo de los que me habían dado, y me llevé una bronca de órdago, sin saber dónde meterme.
A los pocos días la misma anciana se acercó a las verjas del colegio durante la hora del recreo, probablemente para saber si me habían gustado los caramelos. Por vergüenza o por miedo no quise contestarle, haciendo como que no la oíga, mientras mis compañeros la trataban como si fuera una bruja. Cuando se marchaba, giré la cabeza y la miré a la cara, y pude notar cómo se le había partido el corazón.
Jamás lo he olvidado, y es algo que no me perdonaré nunca.
Cuento esta anécdota para dar un ejemplo de cómo los miedos, la falta de sensibilidad y la necesidad de morbo de la gente termina corrompiéndonos y haciendo daño a la gente.
#22#4 un amigo mío incluso tenía "un primo" que "lo tenía grabado". Por supuesto nunca llegamos a ver esa cinta. Pero es un fenómeno curioso porque eso fue de la noche a la mañana. Sigo pensando que fue un experimento de control mental
Y por cierto, yo por aquí (León) oí las versiones con paté y con nocilla (ver #7, #17).
#56 A mí me gustan más las leyendas urbanas locales, por ejemplo en Ceuta, mi ciudad, hay una curva subiendo al monte Hacho donde dice la leyenda urbana que se aparece el fantasma de una niña que se perdió y que aún anda buscando a sus padres. Joder no creo en fantasmas ni cosas así pero cuando paso por ahí con el coche me quedo tó loco mirando por si aparece... por si acaso. La curva es bastante cerrada y algún descerebrado se la ha pegado al cogerla mal, y ahí ya se dice que es porque la niña se les aparece y les dice "me he perdido, puede llevarme con mis padres?"
Juro que me han entrado escalofríos al escribirlo, qué cagueta soy con estas cosas
#53 (soy nuevo escribiendo, veterano leyendo, así que no sé linkear ni votar a la gente ni nada de eso) a algunos no nos hace falta una pulsera para indicar a las féminas que estamos más salidos que el pico de una plancha, con vernos la cara ya se dan cuenta
La versión es bastante clara y depende de quien, solo se diferencia entre lo que se untaba la chica, si era paté o era mermelada. A gusto del perro.
¿Mermalada de paté, quizas?
Y todavía me acuerdo cuando llegó aquel entrañable repetidor a nuestra clase y nos dijo, si os ofrecen calcamonías de esas, cogedlas y luego me las dais a mi jejeje.
En uno de esos días, jugando en el patio, una abuela se acercó a la verja, y nos preguntó a mí y a unos amigos a qué jugábamos. Como yo he sido de todo menos tímido, le contesté con mucha educación. Se ve que la mujer quedó encandilada y me dio un par de caramelos de piñones.
Nada más marcharse, abrí uno de los caramelos y me lo metí en la boca, mientras mis amigos se llevaban las manos a la cabeza y me gritaban por lo que había hecho.
Al volver a la clase, uno de ellos, alzando la voz, le dijo a la maestra que me había comido un caramelo de los que me habían dado, y me llevé una bronca de órdago, sin saber dónde meterme.
A los pocos días la misma anciana se acercó a las verjas del colegio durante la hora del recreo, probablemente para saber si me habían gustado los caramelos. Por vergüenza o por miedo no quise contestarle, haciendo como que no la oíga, mientras mis compañeros la trataban como si fuera una bruja. Cuando se marchaba, giré la cabeza y la miré a la cara, y pude notar cómo se le había partido el corazón.
Jamás lo he olvidado, y es algo que no me perdonaré nunca.
Cuento esta anécdota para dar un ejemplo de cómo los miedos, la falta de sensibilidad y la necesidad de morbo de la gente termina corrompiéndonos y haciendo daño a la gente.
Y por cierto, yo por aquí (León) oí las versiones con paté y con nocilla (ver #7, #17).
Juro que me han entrado escalofríos al escribirlo, qué cagueta soy con estas cosas
#53 (soy nuevo escribiendo, veterano leyendo, así que no sé linkear ni votar a la gente ni nada de eso) a algunos no nos hace falta una pulsera para indicar a las féminas que estamos más salidos que el pico de una plancha, con vernos la cara ya se dan cuenta