#3#1 bueno, pero los meneantes son en un 99,99% occidentales, supongo que le ha faltado poner en la entradilla eso de "para los occidentales". de hecho, el feto de pato me parece lo más repugnante del mundo (sobre todo porque en la tele a un tipo comiéndose uno). podría acostumbrarme a los sesos de mono o las arañas, pero nunca a lo del pato.
#6#5 mi abuela comió gato durante la guerra; nos encanta el conejo, que es una rata grande; la sangre cuajada o en morcillas; no perdonamos unas buenas criadillas, unos riñones o unos buenos sesos; trozos grandes de tocino; las buenas patitas de cordero; una pata entera de cerdo reseca sin cocinar y con su pezuña y pelillos al aire; del cerdo también nos comemos sus crujientes cortezas. y lo peor de todo es que, en principio, todo esto debería darnos asco en nuestra propia cultura.
#7#5#6 Muy bien, aunque la verdad es que por una vez casi todo lo de la lista me parece parece repugnante, en lugar de comida autóctona más o menos defendible.
En Cataluña, además de las cosas que habeis citado comemos esqueixada de bacalao, un plato a base de bacalao crudo aliñado que es de mis favoritos, y caracoles de varias maneras que no pruebo desde pequeño porque me veo incapaz.
Y en mis visitas a Zaragoza me he aficionado a las "madejas", que no son más que intestinos, creo que de cordero, cortados en rodajas, fritos y servidos con ajo y perejil. Y lo buenas que están...
Nos comemos todo tipo de vísceras de cerdo, pato o vaca.
¿Arañas? Nosotros cangrejos, caracoles...
Dejamos que al queso le salga moho y nos lo zampamos como un manjar.
En mi tierra al menos, la carne de la chuleta la comemos prácticamente cruda.
El manjar más codiciado por mucho son los alevines de una animal tan resbaladizo y feo como la anguila.
...
Estoy seguro que otras culturas piensan que estamos pirados por comer cosas tan asquerosas.
En Cataluña, además de las cosas que habeis citado comemos esqueixada de bacalao, un plato a base de bacalao crudo aliñado que es de mis favoritos, y caracoles de varias maneras que no pruebo desde pequeño porque me veo incapaz.
Y en mis visitas a Zaragoza me he aficionado a las "madejas", que no son más que intestinos, creo que de cordero, cortados en rodajas, fritos y servidos con ajo y perejil. Y lo buenas que están...