@Kumiko El rollito ese de que está mal alegrarse de las desgracias ajenas (o desearlas) no es más que un poso rancio del catolicismo. Pecar de pensamiento, porque ni el pensamiento puede ser libre.
Que yo disfrute y me regodee en el dolor ajeno no cambia el hecho de que ajeno siga estando jodido. Que yo le desee a alguien lo peor del mundo no implica que a ese alguien le vaya a ocurrir nada (por ahora, mis poderes mágicos se limitan a poder calentar leche en una caja mágica llamada microndas)
Si detestamos a alguien (detestarlo de verdad, odio profundo) lo más lógico (y sano, mentalmente hablando) es alegrarnos de que esté jodido. Y si detestamos realmente a alguien, es mucho mejor que disfrutemos imaginando todas las putadas que le deseamos que intentar hacérselas en la vida real
Que yo disfrute y me regodee en el dolor ajeno no cambia el hecho de que ajeno siga estando jodido. Que yo le desee a alguien lo peor del mundo no implica que a ese alguien le vaya a ocurrir nada (por ahora, mis poderes mágicos se limitan a poder calentar leche en una caja mágica llamada microndas)
Si detestamos a alguien (detestarlo de verdad, odio profundo) lo más lógico (y sano, mentalmente hablando) es alegrarnos de que esté jodido. Y si detestamos realmente a alguien, es mucho mejor que disfrutemos imaginando todas las putadas que le deseamos que intentar hacérselas en la vida real