Sus pies juguetones, suaves como un melocotón, las uñas delicadamente pintadas de rojo, sus tobillos finos, sus piernas torneadas, sus nalgas, con aquel pequeño tatuaje estrellado, su cintura, su vientre, sus pechos, sus graciosas manos que todo lo tocaban...
Sus pies juguetones, suaves como un melocotón, las uñas delicadamente pintadas de rojo, sus tobillos finos, sus piernas torneadas, sus nalgas, con aquel pequeño tatuaje estrellado, su cintura, su vientre, sus pechos, sus graciosas manos que todo lo tocaban...
El congelador ya estaba lleno.