En la antigua Roma hubo dos tipos de cuchara: la mayor, llamada lígula, y la menor, llamada cochlea. Esta última tenía un mango en forma de aguja que servía también para pinchar trozos de comida o abrir mejillones, etc. Por lo tanto cumplía con algunas funciones de nuestro tenedor. Su origen era la utilización de la concha, la cóclea, con un mango normalmente de metal precioso.
En la antigua Roma hubo dos tipos de cuchara: la mayor, llamada lígula, y la menor, llamada cochlea. Esta última tenía un mango en forma de aguja que servía también para pinchar trozos de comida o abrir mejillones, etc. Por lo tanto cumplía con algunas funciones de nuestro tenedor. Su origen era la utilización de la concha, la cóclea, con un mango normalmente de metal precioso.