Eran las seis menos cuarto que aún no me había dormido por tu culpa, mosquito cabrón. Te odio. Esta noche, voy a dormir con dos botes de spray en cada lado de la cama, y si muero por intoxicación de esa mierda, por lo menos sabré que te he llevado conmigo. Mamón.
PD: Tengo sueeeeeeeeeeeeeño