Llegó, se sentó y miró al frente. En ese momento, vio que en la pantalla sólo había unos textos en cuadros anaranjados y decidió hacer lo que, en su mente, llevaba soñando muchos años.
Cogió la cuerda y la ató al balcón. Se enrolló al cuello el nudo y decidió saltar. No se mató: ni para eso servía. Simplemente se partió los dos tobillos y se quedó pensando en lo estúpido que era. En el hospital dejó claro que no era un suicida. Simplemente, soñaba con algo mejor.
Cogió la cuerda y la ató al balcón. Se enrolló al cuello el nudo y decidió saltar. No se mató: ni para eso servía. Simplemente se partió los dos tobillos y se quedó pensando en lo estúpido que era. En el hospital dejó claro que no era un suicida. Simplemente, soñaba con algo mejor.
#relato