1. fragedis @lamonjamellada

    Me meto momentáneamente y siempre sin ánimo de flame sino de enriquecimiento mutuo. Sólo puntualizaría que, a mi entender, la centralidad no es garantía de solvencia o eficacia. ¿Por qué es mejor una administración central que, por ejemplo, un consejo ibérico de comunidades?

    Para mi esa es la gran falacia de la articulación del estado, pensar que necesitamos un pater familias administrativo, bieeeen centrado, para evitar los desmanes de las autonomías, que, claro, son jóvenes y díscolas y sólo piensan en sus problemillas tribales... (exagero un poco, aunque, bueno, no hay más que oír discursos como los de UPyD o similares para ver que los tiros van por ahí).


    Yastá, me vuelvo a mi tarea de enfermera mayor de la casa. No sus peguéis.

    @sintesisnianalisis @sao
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  1. lamonjamellada @fragedis ya sé que es sin ánimo de flamear, mujer (es triste que en ciertos temas tengamos que decirlo).

    Desde mi punto de vista da igual que le llames gobierno central, gobierno de las autonomías, gobierno de las federaciones, liga interfederal o consejo de sabios. El caso es que se forma y sostiene un órgano central que aune los esfuerzos de todos hacia objetivos concretos, cree marcos equitativos y solidarios, controla el funcionamiento de los diversos territorios y, encima, orqueste esto con Europa y sus chorromil idiosincrasias. Y es central no porque esté en el centro, ojo, sino porque se nutre, controla, articula y monitoriza a y de todos.

    Las autonomías son tan jóvenes y díscolas como el propio estado democrático. Nos dieron hace poco una democracia y, como casi todas las cosas bonitas que nos dan, la rompimos bastante rápido. Ahora toca pensar cómo arreglarla y cómo evitar estos desmanes en el futuro.
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menéame