Ha llegado el temido día M. No sé qué va a pasar pero no va a ser bueno... Y, aunque lo tengo claro nunca me he sentido tan fracasada y triste
Voy a despedirme por un tiempo. Por supuesto volveré, pero antes quiero permitirme a mí misma hundirme del todo; llorar desconsolada y, como al menos por un tiempo no voy a tener la obligación de hacerlo, permitirme el lujo de no recomponerme.
Quiero sobre todo daros las gracias porque me habéis levantado cuando pensé que ya no podía tenerme en pie; porque me habéis dado fuerzas donde no las había; porque yo me registré pensando en poder opinar de vez en cuando y me he encontrado con una red de gente fantástica que me ha ayudado como nadie
Os garantizo que ha habido días en los que el dolor y la disnea eran insoportables, o en los que las lágrimas ni me permitían ver la pantalla. En esos días, vosotros, y vuestro “ruido de fondo” me habéis salvado de ir a urgencias y me habéis permitido arañar ratos de estudio.
Hola hamijos ya saben que yo no creo en las caras de Belmez ni nada de eso pero me he animado a abrir un grupo de velitas virtuales de éstas que se encienden a gente que se está examinando del @MIR y he pensado que si os apetece dar ánimos pues que encendáis una, que seguro le hará ilu y eso.
Ha llegado el temido día M. No sé qué va a pasar pero no va a ser bueno... Y, aunque lo tengo claro nunca me he sentido tan fracasada y triste
Voy a despedirme por un tiempo. Por supuesto volveré, pero antes quiero permitirme a mí misma hundirme del todo; llorar desconsolada y, como al menos por un tiempo no voy a tener la obligación de hacerlo, permitirme el lujo de no recomponerme.
Quiero sobre todo daros las gracias porque me habéis levantado cuando pensé que ya no podía tenerme en pie; porque me habéis dado fuerzas donde no las había; porque yo me registré pensando en poder opinar de vez en cuando y me he encontrado con una red de gente fantástica que me ha ayudado como nadie
Os garantizo que ha habido días en los que el dolor y la disnea eran insoportables, o en los que las lágrimas ni me permitían ver la pantalla. En esos días, vosotros, y vuestro “ruido de fondo” me habéis salvado de ir a urgencias y me habéis permitido arañar ratos de estudio.
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