Yo, que soy funcionario público de la rama de Educación, que he sido torero y enladrillador, que he sido y seré bombero, que me gusta tanto el vino que hago ojillos al Don Simón, que debería haber sido psiquiatra y me quedé en loquero, que como dulces y como omnívoro salados, que lo mismo me da por pintar que por no hacerlo, que canto mal y toco peor, que si malo soy cantando aún peor cocinando. Yo, que podría ser rey de tonto o incluso alcaldable de artero, pido públicas disculpas por mi por otro lado magnífica broma del día 28 pasado, o no, según me venga el aire o según que sople el viento.
Hola a todos, decía. O, como afirman en mi pueblo, "¡no ni na!"
Hola a todos, decía. O, como afirman en mi pueblo, "¡no ni na!"