Hace tiempo dije una de las cosas que más me duele de donde vivo es ver a niños trabajar hasta altas horas de la noche. En uno de los sitios donde como, al lado de la universidad hay una niña de 6 o 7 años trabajando. Al principio, pensé que era hija del dueño o algo así. Pero no, resulta que su padre murió, su madre la abandonó y vive con su abuela. Por la mañana va a la escuela y por la tarde sirve las mesas. Al principio nos miraba así pero a fuerza de jugar con ella (intentando removerle el pelo) y darle propinillas nos ha cogido mucho cariño. Cuando la veo con las amigas siempre nos saluda muy efusivamente y nos dice que somos sus faranes. Llevo poco aquí pero cuando me vaya es lo primero que voy a echar de menos.