Día después de la comida navideña... Llamo a mami a comentar cosicas, ver si están bien, si ya tienen todo recogido y si han podido descansar un rato. También para preguntarle si era cosa mía o mi prima se ha convertido en una persona de lo más rarita y petarda (mi prima cambia de forma de ser según el novio que tiene, a este último no lo conocíamos). Me ha confirmado lo que ya intuía, que no, que no es cosa mía, "que están agilipollaos del todo y que el convertirse en padres aún les ha vuelto más petardos, que no saben relajarse y que quieren hacerlo todo tan natural que se vuelve artificial. Manda webos, no dejan ni que los abuelos cojan al crío en brazos un segundo" Juer, mi madre como resume!!
También hemos llegado al acuerdo de que si alguna vez tengo un hijo y me vuelvo imbécil me lo recordará. Ya sea de forma verbal o de colleja.
@aversion2.1 Matiz importante: ¿Le harás caso o pensarás como tu prima que tu madre es una carca y no entiende? Porque mucho de la estupidez de muchos padres de hoy día que se creen que llevan la paternidad en los genes y saben por ciencia infusa cómo criar a un bebé (probablemente por que ya son padres demasiado mayores) viene de la negación de los abuelos como figura de consejo y sabiduría familiar, pasando a ser una especie de chacha-niñera, en lugar de un pozo de conocimientos sobre cómo educar/alimentar/ayudar a crecer a un retoño.
@aversion2.1 ¿No dejan coger al crio?
¿Sabes si tu prima puede estar pasando por una depresión post-parto? La histeria, los miedos exarcebados, etc, etc son normales en ese tipo de depresión.
Mi pareja no le gustaba que nadie cogiera a nuestro hijo si antes había fumado. Paranoias de la depresión ...
@aversion2.1 Yo reconozco que también me pongo muy histérica con un bebé recién nacido. Pero es que el instinto de protección es muy salvaje. No soporto que nadie tosa a un km a la redonda, ni que le toquen, ni que nada... Pero bueno, la familia sí (siempre que no tengan toses :-P) ((De verdad, es que son una cosa tan frágil...))
También hemos llegado al acuerdo de que si alguna vez tengo un hijo y me vuelvo imbécil me lo recordará. Ya sea de forma verbal o de colleja.