#40#15 Enhorabuena por tu comentario, que está al nivel de la noticia. Es difícil ver reflejado por escrito lo que pienso.
Esos mal llamados privilegios de los funcionarios deberían servir como referencia para el resto de los trabajadores.
Como empleado público, mi sueldo es transparente y se puede comprobar en esta página del SAS: www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/principal/documentosAcc
Bueno, ahora es algo menos por la rebaja. Pero ahí está. No pone mi nombre, pero en cada estamento está la retribución. Desde el Director Gerente hasta la Planchadora. Lo puedes ver y descargar en PDF, está accesible para cualquiera.
Y te puedo decir que en los más de treinta años que llevo trabajando en la sanidad pública, cada peseta, cada euro, cada céntimo, ha pasado por nómina y por Hacienda.
Ya me gustaría a mí ver con la misma transparencia los ingresos y las cuentas de todas las empresas de España, las contrataciones ilegales, las horas extra en negro, los chanchullos financieros, los dineros colocados en cuentas en paraísos fiscales, las cajas B, los famosos billetes de 500 euros, los fraudes en el IVA, etc.
Pero, por lo que se ve, el problema de este país son gentes despreciables como los funcionarios.
El funcionario es molesto para la clase política, que prefiere meter a los suyos.
En tiempos de Cánovas y Sagasta, 1833, existió la figura del "funcionario cesante", es decir, que cuando gobernaba el Partido Conservador, salían por la puerta los funcionarios del Partido Liberal, y viceversa, porque pactaron ambos partidos una alternancia.
Fue casi cien años más tarde, en la Segunda República, cuando Azaña redactó un nuevo estatuto funcionarial para los empleados de la administración civil. Ahora, muchos quisieran volver a tiempos pretéritos, no sólo Cayetano, sino toda una clase política viciada.
Esos mal llamados privilegios de los funcionarios deberían servir como referencia para el resto de los trabajadores.
Como empleado público, mi sueldo es transparente y se puede comprobar en esta página del SAS:
www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/principal/documentosAcc
Bueno, ahora es algo menos por la rebaja. Pero ahí está. No pone mi nombre, pero en cada estamento está la retribución. Desde el Director Gerente hasta la Planchadora. Lo puedes ver y descargar en PDF, está accesible para cualquiera.
Y te puedo decir que en los más de treinta años que llevo trabajando en la sanidad pública, cada peseta, cada euro, cada céntimo, ha pasado por nómina y por Hacienda.
Ya me gustaría a mí ver con la misma transparencia los ingresos y las cuentas de todas las empresas de España, las contrataciones ilegales, las horas extra en negro, los chanchullos financieros, los dineros colocados en cuentas en paraísos fiscales, las cajas B, los famosos billetes de 500 euros, los fraudes en el IVA, etc.
Pero, por lo que se ve, el problema de este país son gentes despreciables como los funcionarios.
El funcionario es molesto para la clase política, que prefiere meter a los suyos.
En tiempos de Cánovas y Sagasta, 1833, existió la figura del "funcionario cesante", es decir, que cuando gobernaba el Partido Conservador, salían por la puerta los funcionarios del Partido Liberal, y viceversa, porque pactaron ambos partidos una alternancia.
Fue casi cien años más tarde, en la Segunda República, cuando Azaña redactó un nuevo estatuto funcionarial para los empleados de la administración civil. Ahora, muchos quisieran volver a tiempos pretéritos, no sólo Cayetano, sino toda una clase política viciada.