#15 (Como nadie lo ha hecho hasta ahora, aporto el dato pedante)
Esos billetes, acompañados de unos sueldos nominalmente demenciales (en aquella época un alemán podía ganar varios millones por hora de trabajo) fueron debidos a las imposibles sanciones de guerra impuestas a Alemania por Francia tras la derrota de la primera en la Gran Guerra (llamada después I Guerra Mundial).
Ante la imposibilidad real de pagar la desorbitada cantidad exigida por Francia en el Tratado de Versalles, el Gobierno alemán decidió crear una inflación artificial, ya que la deuda debía ser pagada en marcos, así que se devaluó la moneda a conciencia para que la cantidad real a pagar fuese inferior y soportable.
El papel moneda en Alemania llegó a valer prácticamente nada, y los trabajadores tenían que llevarse su sueldo en carretillas, literalmente, porque eran pagados con miles y miles de billetes, cuyo precio real era el de un sueldo normal. De hecho, intentaban gastar el dinero lo antes posible, e incluso exigían cobrar diariamente, porque si cobrabas tu sueldo hoy, al día siguiente podía valer la mitad o menos.
Fue una de las causas de la II Guerra Mundial, el descontento que causaron en los alemanes las indemnizaciones exigidas por la potencia que ganó la guerra. Descontento que por desgracia Hitler supo aprovechar muy bien.
Esos billetes, acompañados de unos sueldos nominalmente demenciales (en aquella época un alemán podía ganar varios millones por hora de trabajo) fueron debidos a las imposibles sanciones de guerra impuestas a Alemania por Francia tras la derrota de la primera en la Gran Guerra (llamada después I Guerra Mundial).
Ante la imposibilidad real de pagar la desorbitada cantidad exigida por Francia en el Tratado de Versalles, el Gobierno alemán decidió crear una inflación artificial, ya que la deuda debía ser pagada en marcos, así que se devaluó la moneda a conciencia para que la cantidad real a pagar fuese inferior y soportable.
El papel moneda en Alemania llegó a valer prácticamente nada, y los trabajadores tenían que llevarse su sueldo en carretillas, literalmente, porque eran pagados con miles y miles de billetes, cuyo precio real era el de un sueldo normal. De hecho, intentaban gastar el dinero lo antes posible, e incluso exigían cobrar diariamente, porque si cobrabas tu sueldo hoy, al día siguiente podía valer la mitad o menos.
Fue una de las causas de la II Guerra Mundial, el descontento que causaron en los alemanes las indemnizaciones exigidas por la potencia que ganó la guerra. Descontento que por desgracia Hitler supo aprovechar muy bien.