< #37 > diseña página web copiada de otros sitios.
Luego hace ese negociazo que has descrito tú, de cobrar una ínfima parte del exagerado precio que pagan los visitantes al "editor" de esa web.
Alguien copia la web y la pone gratis en otro dominio y los pocos interesados visitan ese otro.
Entonces < #37 > se pone a llorar y dice que no va a hacer más webs, que le cuesta tres años copiar webs y encima le pagan un 1% de lo que le cuesta a los visitantes (que luego debe pagar a agentes y otros chupópteros) y encima solo visitan el clon de su página y no la "legal".
Al cabo de un tiempo, #37 decide montar él mismo "su" web, le pone publicidad, un botón de donaciones o cobra el 1% de lo que cobraba su "editor". La gente, inexplicablemente considera el precio aceptable y entra.
A diferencia de la escritora, la web de < #37 > es de calidad y se gana la vida con esa y otras webs sin tener que escribir artículos infumables en un periódico gratuito.
#102#96 Esa comparación que tú haces sería válida en el caso de esta "escritora" y similares.
Pero yo estoy hablando de escritores de verdad. De los que no plagian y se ganan la vida honradamente con su esfuerzo:
"Y un escritor (me refiero a un buen escritor)..."
De todas formas, ya que mencionas el tema del precio, te diré cómo creo que debería funcionar la cosa. El escritor pone a su libro el precio que le da la gana. El consumidor decide si el precio es aceptable y paga por leerlo (compra el libro), o si le parece excesivo y no paga por leerlo (ni lo compra, ni lo descarga gratis). El escritor, cuyo ingreso es el precio por unidad multiplicado por el nº de unidades vendidas, acaba ajustando el precio porque le compensa cobrar menos por unidad y vender muchas más unidades.
< #37 > diseña página web copiada de otros sitios.
Luego hace ese negociazo que has descrito tú, de cobrar una ínfima parte del exagerado precio que pagan los visitantes al "editor" de esa web.
Alguien copia la web y la pone gratis en otro dominio y los pocos interesados visitan ese otro.
Entonces < #37 > se pone a llorar y dice que no va a hacer más webs, que le cuesta tres años copiar webs y encima le pagan un 1% de lo que le cuesta a los visitantes (que luego debe pagar a agentes y otros chupópteros) y encima solo visitan el clon de su página y no la "legal".
Al cabo de un tiempo, #37 decide montar él mismo "su" web, le pone publicidad, un botón de donaciones o cobra el 1% de lo que cobraba su "editor". La gente, inexplicablemente considera el precio aceptable y entra.
A diferencia de la escritora, la web de < #37 > es de calidad y se gana la vida con esa y otras webs sin tener que escribir artículos infumables en un periódico gratuito.