Las personas tienden a defender al sistema, aunque sea injusto o corrupto

  1. #32   Además de una pésima redacción, el estudio comienza planteando una premisa errónea: la gente no defiende un sistema por su justicia, sino por su eficacia, y la eficacia de un sistema es directamente proporcional al nivel de coacción que dicho sistema puede ejercer en las personas.

    Sin ir más lejos, la mafia tiene todos los elementos de un gobierno, pero no posee los mismos mecanismos de coacción a gran escala (aunque sí en un ámbito más local, de ahí que sean los que mandan en muchos sitios), por lo que no pueden llegar a obtener la legitimidad, que es el segundo de los requisitos de todo sistema.

    La legitimación la otorga la gente sometida al sistema, de manera que, participando de él, se legitima. En España, como la inmensa mayoría de la gente cree en el sistema, está automáticamente legitimado, aunque seamos muchos los que creemos que esa legitimidad no la merecen los representantes electos. Aun así, incluso los que no creemos en este sistema participamos de él.

    De la misma manera, si un sistema se aleja groseramente del ideal de justicia de esa sociedad, queda automáticamente deslegitimado, aunque no es posible dibujar una línea que marque cuál es ese límite. Por eso, #4, no pudimos hacer nada con la reforma constitucional, porque no se traspasa esa línea imaginaria entre lo justo y lo abominable.

    Vivimos en una sociedad de leyes y de coacción, no de justicia.

    #27, creo que te puede interesar mi comentario, y por ende a #30 y #31.
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    el 15-12-2011 00:19 UTC por bazofio bazofio
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