#135#75 A mi también me molesta eso de que haya chavalines sueltos por la noche.
En el pueblo donde vivo, los residentes que estamos todo el año somos poco más de un centenar y hay una tranquilidad muy agradecida.
Pero los fines de semana vienen todos los domingueros (en verano están dos o tres meses) y dejan en libertad a su jauría de críos sin ningún control.
Normalmente no pasa nada, pero no es agradable tenerlos aquí abajo en la plaza dando balonazos y gritando a media noche. Sin embargo más de una vez han abollado algun cristal o han aparecido desperfectos en los coches al día siguiente.
Hace unos años les echaban una bulla y se largaban todos por patas, pero ahora te chulean y si vas a quejarte a los padres, éstos te amenazan con denunciarte por meterte con sus malcriados hijos.
Es una situación lamentable. Cuando aparecen los domingueros no sabes a quien le va a tocar ir a trabajar con un retrovisor partido o un golpe en el coche.
Tengo un coche clásico y no me deshago de él porque es un recuerdo de familia, por culpa de la maldita crisis no puedo pagarle una cochera y está en la calle, por las noches no puedo dormir cuando hay gente suelta por aquí abajo. País de salvajes.
En el pueblo donde vivo, los residentes que estamos todo el año somos poco más de un centenar y hay una tranquilidad muy agradecida.
Pero los fines de semana vienen todos los domingueros (en verano están dos o tres meses) y dejan en libertad a su jauría de críos sin ningún control.
Normalmente no pasa nada, pero no es agradable tenerlos aquí abajo en la plaza dando balonazos y gritando a media noche. Sin embargo más de una vez han abollado algun cristal o han aparecido desperfectos en los coches al día siguiente.
Hace unos años les echaban una bulla y se largaban todos por patas, pero ahora te chulean y si vas a quejarte a los padres, éstos te amenazan con denunciarte por meterte con sus malcriados hijos.
Es una situación lamentable. Cuando aparecen los domingueros no sabes a quien le va a tocar ir a trabajar con un retrovisor partido o un golpe en el coche.
Tengo un coche clásico y no me deshago de él porque es un recuerdo de familia, por culpa de la maldita crisis no puedo pagarle una cochera y está en la calle, por las noches no puedo dormir cuando hay gente suelta por aquí abajo. País de salvajes.