#9 Está claro que Rockefeller no tenía sentido del humor. Mantener el mural en su sitio habría sido una calaverada que le habría ganado un lugar entre otros espíritus juguetones de la Historia. Yo, por menos de eso, incluso me habría hecho retratar entre alguno de los personajes del mural, como hacían los mecenas del Renacimiento.