"Cuando yo llegué había una plantilla de 20 y ahora somos nueve. Externalicé varios servicios, porque tener esto abierto cuesta mucho dinero. En 2005 el Estadio tenía pérdidas de medio millón de euros y el año pasado ingresamos casi 600.000 euros de beneficios. Y hace poco me llamó el gerente del Estadio Olímpico de Barcelona, donde ya ha dejado el Español de jugar, para intentar saber qué opciones tiene de rentabilizar su campo."
Eso sí, tiene más delito lo de Sevilla. La candidatura olímpica que presentó manda cojones y los conciertos suenan fatal.