#354#352 Ah, ¿o sea, que te vas a callar al fin? Me extraña, yo creo que vas a seguir respondiendo hasta que yo me vaya, y así podrás decirte: «se ha callado porque no sabía qué decir». Tu orgullo lo necesita. De hecho, es lo que estás haciendo: no dialogo contigo y eso te sirve para pensar que no lo hago porque tú eres mucho más inteligente, racional, etc. etc. Ya te digo: eres un fenómeno, un genio de la dialéctica, y tu mamá seguro que está orgullosa de ti. No sé para qué me sigues emplazando cuando ya te lo estoy diciendo; de verdad que eres insaciable.
#355#354 Te equivocas, yo no vengo aquí más que a debatir, y es lo que continuamente he hecho. No he sido yo quien ha intentado hacerse de más, sino tú quien se ha dedicado continuamente a intentar hacerme de menos, tanto en #271 ("tú eres de letras, ¿no?") como en #281 ("no tienes ni puta idea de lo que hablas"), #283 ("lo dicho: ¿sociología? ¿Psicología…?") o en #333 ("no me digas que has estudiado Derecho, porque me da la risa").
Resultan curiosas tales respuestas cuando en ningún momento me he referido a mis estudios o a mis conocimientos, y ya es la risa que me acuses a mí de pretender una supuesta superioridad intelectual cuando lo único que he hecho en todo momento es exponer mis argumentos y contraargumentar los tuyos, sin entrar en valoraciones sobre mi persona o la tuya ni realizar alusiones personales que no vienen a cuento en ningún debate. Creo que no puedes decir lo mismo.
Si lo que quieres es que te diga que soy tonto o algo así para demostrar una humildad o modestia de la que no tienes motivos objetivos para dudar, no hay problema. Soy tonto. Pero resulta que la validez de mis argumentos no dependerá de mi inteligencia ni de mis virtudes o defectos, sino del poder de convicción que tengan por sí mismos o de que otros argumentos los rebatan.