#5 ¿Soy el único que huele un cierto tono irónico en lo que Galli dice?
[C&P]
Disculpas
Pido perdón públicamente porque mi apuntes en este blog no han sido igual de respetuosos que las respuestas, de hecho me dediqué a insultar una a uno a todas aquellas personas que disentían con mis opiniones –además de amenazarles con “hablar” con su jefe por difamar a la profesión–.
Pido también perdón por los comentaristas de mi blog que disentían con las propuestas del colectivo ingenieros de primera y han hecho lo mismo que yo, dedicarse a difamar y mostrar públicamente lo inútiles que son profesionalmente los que opinaban distinto.
Pido perdón por malinterpretar a la ley y no darme cuenta que hasta la constitución prohíbe que los profesores tengan libertad para opinar o escribir –no estamos suficientemente preparados como lo está un alumno o ingeniero técnico–.
Ruego encarecidamente que nadie me denuncie por la difamación a que me dediqué sistemáticamente.
Pido perdón a esas personas a las que acusé falsamente de ejercer sin tener las titulaciones necesarias, pido perdón por acusarles con nombre y apellido de su incapacidad profesional.
En resumen, les pido perdón por reaccionar con tanta mala educación a sus razonables argumentos.
Ante tanta argumentación ética y técnica, sobre todo respetuosa y de lógica impecable ahora estoy convencido que es imprescindible seguir los consejos de este colectivo. Es más, no entiendo que los legisladores no se hayan rendido ya a tanta evidencia. Deben ser tan estúpidos como yo.
En el caso de que, realmente, esté pidiendo disculpas, me alegro...
[C&P]
Disculpas
Pido perdón públicamente porque mi apuntes en este blog no han sido igual de respetuosos que las respuestas, de hecho me dediqué a insultar una a uno a todas aquellas personas que disentían con mis opiniones –además de amenazarles con “hablar” con su jefe por difamar a la profesión–.
Pido también perdón por los comentaristas de mi blog que disentían con las propuestas del colectivo ingenieros de primera y han hecho lo mismo que yo, dedicarse a difamar y mostrar públicamente lo inútiles que son profesionalmente los que opinaban distinto.
Pido perdón por malinterpretar a la ley y no darme cuenta que hasta la constitución prohíbe que los profesores tengan libertad para opinar o escribir –no estamos suficientemente preparados como lo está un alumno o ingeniero técnico–.
Ruego encarecidamente que nadie me denuncie por la difamación a que me dediqué sistemáticamente.
Pido perdón a esas personas a las que acusé falsamente de ejercer sin tener las titulaciones necesarias, pido perdón por acusarles con nombre y apellido de su incapacidad profesional.
En resumen, les pido perdón por reaccionar con tanta mala educación a sus razonables argumentos.
Ante tanta argumentación ética y técnica, sobre todo respetuosa y de lógica impecable ahora estoy convencido que es imprescindible seguir los consejos de este colectivo. Es más, no entiendo que los legisladores no se hayan rendido ya a tanta evidencia. Deben ser tan estúpidos como yo.
En el caso de que, realmente, esté pidiendo disculpas, me alegro...