#36#19 La cuestión del profesorado en la enseñanza pública es complejo. Es cierto que hay algunos garbanzos negros que estropean la visión que se pueda tener del conjunto. Pero muchas de las ventajas que se cree que se tienen, no lo son tanto si se miran de cerca y si se obvian las acciones de cuatro personas acomodadas en su puesto.
Las vacaciones... para empezar no son 3 meses, son "dos" y lo pongo entre comillas porque el mes de agosto es de vacaciones, mientras que en julio debes estar disponible por si se te convoca a algo. Tengo una amiga, concretamente, que ha pasado el mes de julio reparando los ordenadores por ser la profe de informática y porque no hay dinero para gastar en mantenimiento del material. Yo he pasado el veranito estudiando y leyendo para preparar una asignatura optativa que hago porque me parece importante para los alumnos y no está ofertada entre las propuestas por la Xunta, para la que no hay libros, ni material preparado ni nada y me toca hacer ese trabajo a mí desde cero, y lo hago porque creo que los alumnos merecen ese esfuerzo (y el material que compro me lo pago yo, evidentemente).
Las famosas 18 horas, ¡que son lectivas, caray! Que además de eso hay reuniones, tutorías, papeleo, preparación de clases... Una vez más, el manido argumento de los profesores que siempre hacen lo mismo. 1) Hay muchos profesores que año a año revisamos las asignaturas, modificamos, complementamos, eliminamos lo que no funcionó, etc. Y 2) Pues claro que las fotocopias se repiten a veces de año en año: porque lo que es básico, o lo que funciona, o aquello que simplemente es una información que no cambia, pues se mantiene y no veo el problema.
#7 El desgaste por el trabajo con el público. Si has trabajado de cara al público, entonces sabrás lo desgastante que es atender a una persona tras otra. Incluso aunque te guste tu trabajo y te topes con gente amable, al final del día y de la semana, hay desgaste. Imagínate que no tratas de uno en uno, sino de 20 en 20 (por ser optimistas), 20 que además están en una edad llena de energía que no siempre saben dirigir bien, con unos cuantos que ni siquiera quieren estar allí, y luego están los padres, los compañeros (reuniones, claustros)... todo desgasta.
¿Que hay que cambiar cosas? Sí, y muchas. Empezando por invertir en la formación y renovación del profesorado, en lugar de ponerle trabas (pagar de tu bolsillo, hacer malabares con los horarios, desplazarte a otras ciudades...) y entender esta formación como beneficio para las nuevas generaciones.
En cuanto a los recortes, me fastidia mucho la gente que piensa que "menos mal, estos profesores, que trabajan menos que un ministro, ya era hora". Una, porque en este país hay la cochina costumbre de querer ser todos iguales pero hacia abajo. En lugar de pensar "qué bien, esta gente tiene un buen salario y buenas condiciones de trabajo, a ver si consigo yo lo mismo", en lugar de eso, lo que se piensa es "de qué van estos, a ver si les quitan sus privilegios de una vez". Y dos, porque no me cabe en la cabeza que nadie vea que esto a quien perjudica es a la sociedad española en su conjunto. Si el sistema educativo y las leyes educativas ya son bastante pésimas y ahora encima recortamos profesores, les pagamos menos, les hacemos trabajar más horas y además hacemos grupos de alumnos más grandes y eliminamos o complicamos la posibilidad de las clases de refuerzo y las tutorías... pues nada, que sí, que el que no quiera ver más allá de su nariz que no vea. Con ello cuentan los políticos.
Las vacaciones... para empezar no son 3 meses, son "dos" y lo pongo entre comillas porque el mes de agosto es de vacaciones, mientras que en julio debes estar disponible por si se te convoca a algo. Tengo una amiga, concretamente, que ha pasado el mes de julio reparando los ordenadores por ser la profe de informática y porque no hay dinero para gastar en mantenimiento del material. Yo he pasado el veranito estudiando y leyendo para preparar una asignatura optativa que hago porque me parece importante para los alumnos y no está ofertada entre las propuestas por la Xunta, para la que no hay libros, ni material preparado ni nada y me toca hacer ese trabajo a mí desde cero, y lo hago porque creo que los alumnos merecen ese esfuerzo (y el material que compro me lo pago yo, evidentemente).
Las famosas 18 horas, ¡que son lectivas, caray! Que además de eso hay reuniones, tutorías, papeleo, preparación de clases... Una vez más, el manido argumento de los profesores que siempre hacen lo mismo. 1) Hay muchos profesores que año a año revisamos las asignaturas, modificamos, complementamos, eliminamos lo que no funcionó, etc. Y 2) Pues claro que las fotocopias se repiten a veces de año en año: porque lo que es básico, o lo que funciona, o aquello que simplemente es una información que no cambia, pues se mantiene y no veo el problema.
#7 El desgaste por el trabajo con el público. Si has trabajado de cara al público, entonces sabrás lo desgastante que es atender a una persona tras otra. Incluso aunque te guste tu trabajo y te topes con gente amable, al final del día y de la semana, hay desgaste. Imagínate que no tratas de uno en uno, sino de 20 en 20 (por ser optimistas), 20 que además están en una edad llena de energía que no siempre saben dirigir bien, con unos cuantos que ni siquiera quieren estar allí, y luego están los padres, los compañeros (reuniones, claustros)... todo desgasta.
¿Que hay que cambiar cosas? Sí, y muchas. Empezando por invertir en la formación y renovación del profesorado, en lugar de ponerle trabas (pagar de tu bolsillo, hacer malabares con los horarios, desplazarte a otras ciudades...) y entender esta formación como beneficio para las nuevas generaciones.
En cuanto a los recortes, me fastidia mucho la gente que piensa que "menos mal, estos profesores, que trabajan menos que un ministro, ya era hora". Una, porque en este país hay la cochina costumbre de querer ser todos iguales pero hacia abajo. En lugar de pensar "qué bien, esta gente tiene un buen salario y buenas condiciones de trabajo, a ver si consigo yo lo mismo", en lugar de eso, lo que se piensa es "de qué van estos, a ver si les quitan sus privilegios de una vez". Y dos, porque no me cabe en la cabeza que nadie vea que esto a quien perjudica es a la sociedad española en su conjunto. Si el sistema educativo y las leyes educativas ya son bastante pésimas y ahora encima recortamos profesores, les pagamos menos, les hacemos trabajar más horas y además hacemos grupos de alumnos más grandes y eliminamos o complicamos la posibilidad de las clases de refuerzo y las tutorías... pues nada, que sí, que el que no quiera ver más allá de su nariz que no vea. Con ello cuentan los políticos.