En España sigue vigente el espíritu del Lazarillo de Tormes (que para mí no es novela picaresca, sino literatura contemporánea): siempre buscamos la forma de eludir responsabilidades, sacar el mayor provecho de todo (perjudique a quien perjudique) con el mínimo esfuerzo, y nos pasamos el día criticando a los demás y presumiendo de ser los más listos/guapos/simpáticos/divertidos.
Comparados con los países avanzados de Europa a nivel social, y sobre todo educativo, somos lo que sale en la foto de la guía esa: un pueblo de cabreros (con todo mi respeto a los criadores de cabras), de paletos, de gañanes o de lo que queráis. Y no precisamente de "la coordillera hacia abajo" solamente, como quisieran distinguir algunos.
En España sigue vigente el espíritu del Lazarillo de Tormes (que para mí no es novela picaresca, sino literatura contemporánea): siempre buscamos la forma de eludir responsabilidades, sacar el mayor provecho de todo (perjudique a quien perjudique) con el mínimo esfuerzo, y nos pasamos el día criticando a los demás y presumiendo de ser los más listos/guapos/simpáticos/divertidos.
Comparados con los países avanzados de Europa a nivel social, y sobre todo educativo, somos lo que sale en la foto de la guía esa: un pueblo de cabreros (con todo mi respeto a los criadores de cabras), de paletos, de gañanes o de lo que queráis. Y no precisamente de "la coordillera hacia abajo" solamente, como quisieran distinguir algunos.