#68#66 Dices que cómo va a ser cristiano un tío que pone bombas. Desgraciadamente, pocos son así de puntillosos cuando se trata de terrorismo islámico. Pocos dicen que cómo pueden ser esos musulmanes si el islam se dice religión de la paz.
El problema es que este tipo es cristiano en la medida en que él está convencido de que es cristiano. De lo contrario, habría que argumentar que los obispos que antaño apoyaban dictaduras fascistas no podían ser cristianos. Sin embargo, si acordamos que no eran cristianos, las preguntas son obligadas:
1) ¿Cómo es que eran obispos?
2) ¿De qué religión eran?
Esto es lo que veo absurdo.
Uno puede ser de una ideología o de una religión común a cierto asesino o genocida, y el razonamiento y otras circunstancias que puedan motivar a cada cual a favor de esa postura no tienen por qué ser iguales. Las cárceles están llenas de gente que cometió crímenes creyendo sinceramente que Dios estaba de su lado. No por haber cometido crímenes se deja de creer en una religión o una ideología solo porque esta preconiza la paz y la no violencia. La mente humana está dispuesta a recorrer muchos vericuetos con tal de encontrar una justificación.
Sobre tu ejemplo del 15-M. Sí, creo que tienes buena parte de razón. Si mañana uno que sinceramente se siente parte del 15-M comete un atentado y se descubre su afiliación al 15-M (por ejemplo, a través de perfiles en las redes sociales, registros de chats, etc.), seguramente los medios lo publicarán (y, dicho en frío, harán bien, pues será un dato muy relevante), y seguramente muchos en Menéame (seguramente yo incluido) dirán que se trataba de un infiltrado. El problema es que el 15-M no es una buena analogía, pues es un movimiento que tiene mucho de subversivo y es muy susceptible a que se cuelen infiltrados. En el caso de las religiones, no suele ser así. Uno no se hace pasar por cristiano o por musulmán solo para cometer un atentado. El que comete un atentado es alguien que, en general, parte de una ideología en la que cree con total sinceridad, pero la radicaliza hasta tal punto que considera la violencia como algo justificado.
En cuanto a tus otros ejemplos, un pacifista muy difícilmente cometerá un atentado. Un budista posiblemente sí lo cometa. No estoy muy al tanto del asunto, pero tengo entendido que el Aum Shinrikyo, responsable del ataque de gas sarín en Tokio, es una secta de origen budista. Por poner otro ejemplo, un vegetariano podría perfectamente cometer un atentado, aunque seguramente no será debido a un radicalismo de su vegetarianismo, sino a otro factor, generalmente político o religioso.
En definitiva, sí, un terrorista es un terrorista. Pero sí considero relevante su trasfondo, de qué aguas ideológicas o religiosas ha bebido para convertirse en terrorista. Aunque al final resulte que en lo más básico crea en las mismas cosas que yo. Porque muy difícil es no coincidir en nada con un terrorista. A menos, supongo, que uno sea agnóstico y de centro.
El problema es que este tipo es cristiano en la medida en que él está convencido de que es cristiano. De lo contrario, habría que argumentar que los obispos que antaño apoyaban dictaduras fascistas no podían ser cristianos. Sin embargo, si acordamos que no eran cristianos, las preguntas son obligadas:
1) ¿Cómo es que eran obispos?
2) ¿De qué religión eran?
Esto es lo que veo absurdo.
Uno puede ser de una ideología o de una religión común a cierto asesino o genocida, y el razonamiento y otras circunstancias que puedan motivar a cada cual a favor de esa postura no tienen por qué ser iguales. Las cárceles están llenas de gente que cometió crímenes creyendo sinceramente que Dios estaba de su lado. No por haber cometido crímenes se deja de creer en una religión o una ideología solo porque esta preconiza la paz y la no violencia. La mente humana está dispuesta a recorrer muchos vericuetos con tal de encontrar una justificación.
Sobre tu ejemplo del 15-M. Sí, creo que tienes buena parte de razón. Si mañana uno que sinceramente se siente parte del 15-M comete un atentado y se descubre su afiliación al 15-M (por ejemplo, a través de perfiles en las redes sociales, registros de chats, etc.), seguramente los medios lo publicarán (y, dicho en frío, harán bien, pues será un dato muy relevante), y seguramente muchos en Menéame (seguramente yo incluido) dirán que se trataba de un infiltrado. El problema es que el 15-M no es una buena analogía, pues es un movimiento que tiene mucho de subversivo y es muy susceptible a que se cuelen infiltrados. En el caso de las religiones, no suele ser así. Uno no se hace pasar por cristiano o por musulmán solo para cometer un atentado. El que comete un atentado es alguien que, en general, parte de una ideología en la que cree con total sinceridad, pero la radicaliza hasta tal punto que considera la violencia como algo justificado.
En cuanto a tus otros ejemplos, un pacifista muy difícilmente cometerá un atentado. Un budista posiblemente sí lo cometa. No estoy muy al tanto del asunto, pero tengo entendido que el Aum Shinrikyo, responsable del ataque de gas sarín en Tokio, es una secta de origen budista. Por poner otro ejemplo, un vegetariano podría perfectamente cometer un atentado, aunque seguramente no será debido a un radicalismo de su vegetarianismo, sino a otro factor, generalmente político o religioso.
En definitiva, sí, un terrorista es un terrorista. Pero sí considero relevante su trasfondo, de qué aguas ideológicas o religiosas ha bebido para convertirse en terrorista. Aunque al final resulte que en lo más básico crea en las mismas cosas que yo. Porque muy difícil es no coincidir en nada con un terrorista. A menos, supongo, que uno sea agnóstico y de centro.