#43#27Repito que, para mí son igual de malos los de un bando como los de otro. No veo malos y buenos, sino malos y malos. No me vale la falsa visión de la República como paraíso democrático. La segunda república española no fue un régimen legítimo ya que no fue instituido por un verdadero poder constituyente, sino por los partidos de izquierdas reunidos entorno al Pacto de San Sebastián (17 de agosto de 1930) para tal fin.
Esos partidos pretendieron legitimar el cambio de régimen a través de unas elecciones municipales que no se convocaban precisamente para decidir si debía continuar o no la Monarquía o debía implantarse una República ni para elegir diputados a Cortes. Eran simplemente unas elecciones municipales. Y el resultado de esas elecciones fue inequívoco: En la primera fase de las elecciones (5 de abril de 1931) 14.018 concejales monárquicos electos frente a 1.832 republicanos. En la segunda fase (12 de abril) 22.150 concejales monárquicos frente a 5.775 republicanos.
La segunda república fue una asonada callejera de izquierdas que empezó mal y acabó peor.
Además, desde un punto de vista de valores democráticos, la 2ª república española es poco asimilable a una verdadera democracia. Las democracias se diferencian de los regímenes totalitarios entre otras cosas por el respeto y reconocimiento de los derechos de las minorías, que en los Estados totalitarios quedan aplastadas. La república de 1931 no respetó los derechos de todo aquel que no coincidía ideológicamente con los padres de esa república. Así, el derecho de libertad religiosa fue fulminado, la orden religiosa más importante del país, los Jesuitas, fueron expulsados de España; la libertad de educación fue prohibida; y se inició la mayor persecución religiosa de la historia de la humanidad con la anuencia e inactividad de las fuerzas de orden público. La II República española fue cualquier cosa menos una democracia. Fue un error histórico que nos dejó las funestas consecuencias de 3 años de guerra civil y 40 años de dictadura militar.
Esos partidos pretendieron legitimar el cambio de régimen a través de unas elecciones municipales que no se convocaban precisamente para decidir si debía continuar o no la Monarquía o debía implantarse una República ni para elegir diputados a Cortes. Eran simplemente unas elecciones municipales. Y el resultado de esas elecciones fue inequívoco: En la primera fase de las elecciones (5 de abril de 1931) 14.018 concejales monárquicos electos frente a 1.832 republicanos. En la segunda fase (12 de abril) 22.150 concejales monárquicos frente a 5.775 republicanos.
La segunda república fue una asonada callejera de izquierdas que empezó mal y acabó peor.
Además, desde un punto de vista de valores democráticos, la 2ª república española es poco asimilable a una verdadera democracia. Las democracias se diferencian de los regímenes totalitarios entre otras cosas por el respeto y reconocimiento de los derechos de las minorías, que en los Estados totalitarios quedan aplastadas. La república de 1931 no respetó los derechos de todo aquel que no coincidía ideológicamente con los padres de esa república. Así, el derecho de libertad religiosa fue fulminado, la orden religiosa más importante del país, los Jesuitas, fueron expulsados de España; la libertad de educación fue prohibida; y se inició la mayor persecución religiosa de la historia de la humanidad con la anuencia e inactividad de las fuerzas de orden público. La II República española fue cualquier cosa menos una democracia. Fue un error histórico que nos dejó las funestas consecuencias de 3 años de guerra civil y 40 años de dictadura militar.