#40#35 y #36, no estoy para nada de acuerdo. El capital humano, como decías, se puede instruir y preparar en Japón, como en Madagascar o en Cuenca. Ocurre que si no invertimos en su preparación y en su compromiso, luego no podemos esperar que rinda como desearíamos. Los japoneses, ya que los mencionas, emplean un modelo en el que es fundamental que el currante PARTICIPE en la empresa, de esa forma se preocupoará por el rendimiento de su trabajo.
Ahora bien, en esta nación nos encontramos con empresarios de la vieja guardia. Y la cosa es como sigue: si te hacen currar más horas de las establecidas por ley, si te las pagan en menor cuantía, o sencillamente no te las pagan, si modifican tu horario a su antojo, si hacen depender tu vida de un puesto de trabajo que no te aporta nada... o curras lo justo para que te paguen, o eres un capullo. Es la lógica aplastante de la reciprocidad.
Ahora bien, en esta nación nos encontramos con empresarios de la vieja guardia. Y la cosa es como sigue: si te hacen currar más horas de las establecidas por ley, si te las pagan en menor cuantía, o sencillamente no te las pagan, si modifican tu horario a su antojo, si hacen depender tu vida de un puesto de trabajo que no te aporta nada... o curras lo justo para que te paguen, o eres un capullo. Es la lógica aplastante de la reciprocidad.