#107 ¿Lo puedo decir claro? Para mí, todo programa político que no se base en los hechos ni tenga un mínimo de ética (por ejemplo, no matar a nadie ni enviarles deliberadamente a la pobreza) es una mierda gorda. Aún cuando en la política es muy difícil organizarse, pues cientos de factores hay, debería aprender bastante de la ciencia. Por ejemplo, lo que hagamos con las políticas deberían ajustarse al conocimiento de la naturaleza humana, que se puede extraer de campos como la biología, la etología, la psicología o la antropología. La tabla rasa está caducada: aunque el campo de acción sea amplio para un humano gracias a la cultura, que proviene de tener un cerebro complejo producto de la evolución, no podemos hacer lo que queramos con él, como afirmaba el conductisimo primigenio de Watson y Skinner. Es una obviedad: la política se tiene que ajustar al mundo real, con sus leyes de la física, y no al revés. Al respecto, es interesante leer este artículo aunque es natural que discrepéis: neoprogs.com/catedra/who-and-what-are-the-neoprogs/
Por otro lado, me gustaría señalar una pequeña contradicción lógica en el pensamiento de Llorencs. En #16 señala, de manera muy genérica, que las democracias liberales han sembrado injusticias. De ahí, cualquiera podría extraer el matiz de que todas son iguales (aunque no es tan explícito como lo que comenta el #71, que directamente dice que el capitalismo es igual, ignorando alegremente más de doscientos años de historia económica: sería como echar las culpas al comunismo por el estalinismo o al anarquismo por las comunas fallidas por sus propios medios), aún cuando hay diferencias notorias entre Suecia, Colombia, Estados Unidos, España, la India, Alemania, Reino Unido, Italia u Holanda (las estructuras de gobernación podrían ser parecidas, pero las diferencias saltan a la vista si profundizamos en sus modos de obrar).
No deja de ser curioso señalar que algunas de las democracias modernas han sido las más igualitarias de la historia (como las nórdicas), pero tampoco podemos obviar el tristísimo historial de la Humanidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que... aún en el caso de que tuviéramos el menor número posible de problemas para organizar una sociedad igualitaria, siempre existirían desigualdades. Por ejemplo, es posible que, por un fallo médico o de parto (no, no hay forma de hacerlo todo perfecto pero se puede minimizar), un niño se ahogase con su cordón umblical, no recibiendo oxígeno. Algo tan simple como eso es una condena de por vida: te hace menos inteligente, por lo que las posibilidades para aspirar a según qué trabajos (sí, hay muchos tipos de trabajo que usan capacidades muy diferentes en el ser humano) se reducirían bastante. Además, por el momento no hay forma posible de predecir las necesidades de cada ser humano (en ciertas condiciones, la oferta y la demanda funcionan relativamente bien pero no deja de ser un sistema imperfecto).
Al mismo tiempo, dice algo de cajón por la vasta creatividad de la peña, la variedad de izquierdas que existe. Obviamente, hay muchas ramas de la izquierda como de la derecha. Y hay sistemas que ligan más política con economía que otros, aún cuando la relación entre ambos campos sea bastante fuerte (con más o menos recursos, la organización política puede alterarse significativamente).
Está claro que al final siempre acabaremos cojeando en algo en cuanto a competencias en política y economía. Si ya es una barrabasada decir que la izquierda es marxismo, obviando todo el ramillete de anarquismos que hay, lo es también decir que el capitalismo es igual, obviando que existen muchas maneras de hacerlo: keynesianismo, liberalismo, capitalismo estatal, anarcocapitalismo, capitalismo lassez faire, etcétera. Parece tentador echar la culpa a un factor. Es algo que suena muy bonito propagandísticamente, pero en la vida real jamás ha funcionado por la vasta complejidad de cualquier sociedad humana, que tiene individuos con muy diversos intereses y deseos.
Al final, es de cajón: si bien es muy importante la redistribución si queremos una sociedad igualitaria, tampoco hay que olvidar saber cómo generar los recursos suficientes para la población (es extremadamente difícil alcanzar un equilibrio perfecto) y optimizar los gastos (¿de qué vale un gasto absurdo en la Iglesia?). Una sociedad que se estanca no puede generar más riqueza para redistribuirla.