Peor fue lo de Óscar, que intentó hacer una de las pruebas con el freno de mano echado, y, sobre todo, lo de Sara. Javier Cabanas no se atrevió a que hiciera la tanda de pruebas sola y, en un alarde de valentía, se montó con ella para evitar percances
O sea, que uno de los expertos, al ver a una borracha, se sube con ella al coche, pase lo que pase
Pero, con mucho, lo mejor fue esto:
NO SE QUIEREN IR. Con esto no habíamos contado. Nuestros voluntarios estaban animadísimos y querían seguir bebiendo y conduciendo. Les daban igual los tres taxis que había esperándoles para llevarles a su casa. Ninguna sensación de riesgo y, en algún caso, como el de Gilbert, una percepción de control que no se correspondía con sus resultados ni con los 0,28 mg del etilómetro.
Uno de ellos declaró: "¿Y quien te ha disho que quiero que jonduzcas bor bi?" Dice que se lo oyó decir en la tele a alguien... Absurdo, ¿quien podría decir semejante memez?
Peor fue lo de Óscar, que intentó hacer una de las pruebas con el freno de mano echado, y, sobre todo, lo de Sara. Javier Cabanas no se atrevió a que hiciera la tanda de pruebas sola y, en un alarde de valentía, se montó con ella para evitar percances
O sea, que uno de los expertos, al ver a una borracha, se sube con ella al coche, pase lo que pase
Pero, con mucho, lo mejor fue esto:
NO SE QUIEREN IR. Con esto no habíamos contado. Nuestros voluntarios estaban animadísimos y querían seguir bebiendo y conduciendo. Les daban igual los tres taxis que había esperándoles para llevarles a su casa. Ninguna sensación de riesgo y, en algún caso, como el de Gilbert, una percepción de control que no se correspondía con sus resultados ni con los 0,28 mg del etilómetro.
Uno de ellos declaró: "¿Y quien te ha disho que quiero que jonduzcas bor bi?" Dice que se lo oyó decir en la tele a alguien... Absurdo, ¿quien podría decir semejante memez?