#29 Soy republicano y estoy en contra de toda censura. Me he enterado hace una hora de todo el follón y he leído de pasada unos cuantos cientos de comentarios al respecto, de los que el noventa por ciento está en contra de la medida. Me siento bastante extraño porque no comulgo totalmente con esa mayoría. Lo que más me molesta es que no hay medias tintas, o se está completamente a favor o rabiosamente en contra. A me gustaría matizar un par de cosas:
1. Si le cambio la cara a los personajes y me pongo a mí con mi novia, o pongo a mis padres follando a lo perro, pues la verdad, el dibujo no me hace gracia. Como solo es un dibujo, pues igual yo me jodería y no lo consideraría un insulto, pero me parece que otras personas, por ejemplo mis padres, pueden sentirse insultados.
2. Se pueden criticar (yo lo suelo hacer) los privilegios de la familia real que suponen una contradicción con respecto al artículo primero de la Constitución. Se puede decir que al jefe del estado debemos elegirlo los ciudadanos, que el rey no responde de sus actos, que tiene un poder real (aunque la ley no se lo otorgue) desmedido y, entre otras muchas cosas más, que el pago que reciben por su trabajo es desmesurado. Pero decir que Felipe de Borbón no da golpe es una calumnia, porque sí lo hace, y yo le puedo envidiar el poder adquisitivo, pero para nada me gustaría tener su trabajo.
3. También se puede criticar que si se ha secuestrado esta publicación no se haya hecho lo mismo con otras muchas que trataban de igual forma a otras personas.
Pero en mi humilde opinión, que espera con gusto cualquier réplica razonada, no se puede criticar el intento de retirar cautelarmente la portada, incluso aunque el efecto haya sido el contrario elevado a la quinta del (teóricamente) deseado.
1. Si le cambio la cara a los personajes y me pongo a mí con mi novia, o pongo a mis padres follando a lo perro, pues la verdad, el dibujo no me hace gracia. Como solo es un dibujo, pues igual yo me jodería y no lo consideraría un insulto, pero me parece que otras personas, por ejemplo mis padres, pueden sentirse insultados.
2. Se pueden criticar (yo lo suelo hacer) los privilegios de la familia real que suponen una contradicción con respecto al artículo primero de la Constitución. Se puede decir que al jefe del estado debemos elegirlo los ciudadanos, que el rey no responde de sus actos, que tiene un poder real (aunque la ley no se lo otorgue) desmedido y, entre otras muchas cosas más, que el pago que reciben por su trabajo es desmesurado. Pero decir que Felipe de Borbón no da golpe es una calumnia, porque sí lo hace, y yo le puedo envidiar el poder adquisitivo, pero para nada me gustaría tener su trabajo.
3. También se puede criticar que si se ha secuestrado esta publicación no se haya hecho lo mismo con otras muchas que trataban de igual forma a otras personas.
Pero en mi humilde opinión, que espera con gusto cualquier réplica razonada, no se puede criticar el intento de retirar cautelarmente la portada, incluso aunque el efecto haya sido el contrario elevado a la quinta del (teóricamente) deseado.