#18 Yo era un desgraciado, vivía sufriendo, vivía amargado. No duraba en ningún empleo. Mi pobre mujer vivía quejándose. Mis hijos me reclamaban más atención. Era lo que se dice un verdadero hazme llorar. Hasta que un día, un amigo, me prestó el disco de Warren Sánchez “buscando el sendero”. Y desde ese día mi vida cambió: dejé de sufrir, dejé de amargarme, dejé de trabajar, dejé a mi mujer, dejé a mis hijos...