#71#69 Vivimos una especie de obsesión neurótica con la gestión de los pelos. Si hay tipos que se desquician porque pierden pelo de su cabeza ya no hablemos del apocalipsis que representa algo así para las tipas, mientras unas y otros se empeñan en quitarlo de otras partes del cuerpo. Así somos de ridículos los humanos. En el futuro lo mismo nos da por quitarnos la nariz o rebanarnos las orejas y quien no lo haga será considerado un guarrillo y un indeseable. El tema es que en todas las culturas te encuentras con que para ser socialmente aceptado tienes que hacerte algún tipo de perrería (o varias).