#252 Cada día quedáis menos. Parafraseo lo que muchos han dicho esta mañana con la que (creo) mejor manera de decirte gracias. Quiero yo también permitirme esa licencia. Yo, que conocí de ti desde el asiento trasero de un citroen gs palace, con ocho o nueve años, mientras tus canciones saltaban de vez en cuando entre las de jara, las de ibáñez y las de milanés. Yo, que las compartí luego con amigos que llevo en el corazón sabiendo que no las entendíamos pero intuyendo, quizás en lo más hondo, que serían parte de nuestra historia y de nuestros sueños. Ahora y hoy quiero también compartir contigo, mientras te escribo, una canción, de llach, si me permites. Ahora que sí entiendo lo que escucho, lo que leo y lo que queda entre líneas, ahora sí puedo darte las gracias.
Gracias, maestro Labordeta, por estar tan al lado, por no callarte, por creer en las personas, por mantenerte siempre donde creías, por creer que es posible un mundo mejor y por luchar por él. Gracias por tus canciones y por tu a la mierda. Por tu sabiduría y por tu discurso honesto. Gracias siempre.
Pero habrá que empujarla para que pueda ser.
Gracias, maestro Labordeta, por estar tan al lado, por no callarte, por creer en las personas, por mantenerte siempre donde creías, por creer que es posible un mundo mejor y por luchar por él. Gracias por tus canciones y por tu a la mierda. Por tu sabiduría y por tu discurso honesto. Gracias siempre.
Pero habrá que empujarla para que pueda ser.