#14#6#8#9 A lo largo de mi carrera he trabajado en tres empresas públicas o semipúblicas y en todas ellas, la cesta de Navidad formaba parte de la retribución. De hecho, los sindicatos se tiraban meses negociando (manda huevos) si tenía que ser salchichón o chorizo o si se podía eliminar tal o cual cosa y cambiarla por dinero en efectivo, lo que nunca era aceptado por la dirección. Por tanto, en este tipo de empresas no es una liberalidad del empresario, sino un vestigio paternalista del pasado, pero que no se puede quitar de un plumazo.
#16#14 Efectivamente. Aunque no lleven impresos en el costado el yugo y las flechas, las cestas son una herencia del paternalismo empresarial de los tiempos del franquismo, al cual parece que nadie está dispuesto a renunciar.