#2 Durante mucho tiempo he sido un troll, pero un troll de calidad (ahora ya no, quizá lo haga otro día pero ...)
La fórmula era simplemente provocar discusiones allí donde todo el mundo estaba de acuerdo, hacer de abogado del diablo. Si aprendes a defender posturas que no compartes, a sacar argumentos de donde parece que no hay, eso te facilita mucho las cosas cuando tienes que defender tu postura ante situaciones comprometidas. No se trata de quien tiene mas o menos razón, de quien está del lado de la "verdad", en realidad lo que cuenta en la mayoría de ocasiones es quien defiende mejor una postura.
Esto se puede hacer conscientemente, como cuando haces de troll, o, como muestra esta noticia, de forma inconsciente.
Con esta noticia se demuestra que todos, inconscientemente, somos un poco trolls. Tomamos una decisión al tun tun y después la defendemos con uñas y dientes como si de ello nos dependiera la vida. Por qué tenemos razón, decimos. Y la verdad es que lo que tenemos es una decisión estúpida o unos hechos falsos que necesitamos justificar.
#12 hay una parodia de religión que explica esas cosas... El discordianismo se contrapone a las filosofías y religiones que interpretan el desorden aparente del universo como manifestación de un orden oculto, sólo visible a los iniciados. Para un discordiano, la realidad es puro caos y el orden es puramente aparente, debido a la actividad de la mente, que tiende a clasificar las experiencias en esquemas ordenados.
#2 eso era típico en las lecciones de retórica romanas. un alumno defiende una postura, otro, la contraria. Después de unos minutos se intercambian los papeles.
#22#2 No dice que la tomemos al tun tun, dice que no sabemos cómo la hemos tomado.
En realidad somos conscientes de cómo hacemos muy pocas cosas. ¿Al tirar a canasta piensas qué músculos vas a tensar, en qué momento cada uno y con qué fuerza, o te concentras en el aro y simplemente lanzas? Hay montones de variables y tu cerebro las maneja de forma inconsciente, lo mismo sucede al tomar decisiones.
La fórmula era simplemente provocar discusiones allí donde todo el mundo estaba de acuerdo, hacer de abogado del diablo. Si aprendes a defender posturas que no compartes, a sacar argumentos de donde parece que no hay, eso te facilita mucho las cosas cuando tienes que defender tu postura ante situaciones comprometidas. No se trata de quien tiene mas o menos razón, de quien está del lado de la "verdad", en realidad lo que cuenta en la mayoría de ocasiones es quien defiende mejor una postura.
Esto se puede hacer conscientemente, como cuando haces de troll, o, como muestra esta noticia, de forma inconsciente.
Con esta noticia se demuestra que todos, inconscientemente, somos un poco trolls. Tomamos una decisión al tun tun y después la defendemos con uñas y dientes como si de ello nos dependiera la vida. Por qué tenemos razón, decimos. Y la verdad es que lo que tenemos es una decisión estúpida o unos hechos falsos que necesitamos justificar.