#77 El pueblo donde me crié y donde sigo teniendo una casa, Comillas en Cantabria, es una localidad con una bonita playa y que se llena de turistas cada verano o fin de semana soleado.
En muchas épocas del año, numerosas familias cuyos progenitores rondan los 40 y tantos vienen a mi pueblo y coartan mi libertad a costa de su ocio: orinando en la calle, playa o el mismo mar ya que no hay baños para todos, haciendo ruido con sus chillidos a otros miembros de su familia, con sus coches, pitidos, con sus radios a toda caña ya que algunos padecen problemas de oído, y esto normalmente a horas en las que yo estoy en la cama (x ejemplo un domingo a las 9am)
Esta gente suele hacer picnics en la playa y los parques de su alrededor, manchando todo, ensuciando y poniendo como excusa que las papeleras están llenas. Es más, también hacen barbacoas produciendo humos u olores a carnes y pescados que atufan los alrededores.
Ir a los supermercados en Comillas es muy curioso, cuando un pueblo de 2000 habitantes ha de albergar 20.000 personas, ir a la compra es cuanto menos cómico. Los carritos de los niños, simplemente por ser niños, has de esquivarlos tú ya que ellos tienen derecho a estorbar en cada pasillo. Los mismos niños juegan y corren por el supermercado sin por supuesto ninguna reprimenda de sus padres que están ocupados y "de vacaciones". Cuando una persona te empuja reza para que tenga menos de 30, sinó siempre tendrás tu la culpa.
Estas mismas familias, cada día que dejo el portón de madera de mi casa abierto, invaden mi propiedad privada (claramente marcada por un muro y un cartel) aludiendo "he entrado un momentito a dar la vuelta con el coche" o "estoy conociendo el pueblo y tienes un jardín precioso".
Esta misma gente son los que un día a las 12 de la noche me gritan por la ventana de su casa alquilada si despierto a uno de sus "chiquillos", cuando creedme, tengo un tono de voz bastante suave y nunca hago botellones con música.
En fin, os pediría que maduráseis, pero creo q lo vuestro ya no tiene remedio.
En muchas épocas del año, numerosas familias cuyos progenitores rondan los 40 y tantos vienen a mi pueblo y coartan mi libertad a costa de su ocio: orinando en la calle, playa o el mismo mar ya que no hay baños para todos, haciendo ruido con sus chillidos a otros miembros de su familia, con sus coches, pitidos, con sus radios a toda caña ya que algunos padecen problemas de oído, y esto normalmente a horas en las que yo estoy en la cama (x ejemplo un domingo a las 9am)
Esta gente suele hacer picnics en la playa y los parques de su alrededor, manchando todo, ensuciando y poniendo como excusa que las papeleras están llenas. Es más, también hacen barbacoas produciendo humos u olores a carnes y pescados que atufan los alrededores.
Ir a los supermercados en Comillas es muy curioso, cuando un pueblo de 2000 habitantes ha de albergar 20.000 personas, ir a la compra es cuanto menos cómico. Los carritos de los niños, simplemente por ser niños, has de esquivarlos tú ya que ellos tienen derecho a estorbar en cada pasillo. Los mismos niños juegan y corren por el supermercado sin por supuesto ninguna reprimenda de sus padres que están ocupados y "de vacaciones". Cuando una persona te empuja reza para que tenga menos de 30, sinó siempre tendrás tu la culpa.
Estas mismas familias, cada día que dejo el portón de madera de mi casa abierto, invaden mi propiedad privada (claramente marcada por un muro y un cartel) aludiendo "he entrado un momentito a dar la vuelta con el coche" o "estoy conociendo el pueblo y tienes un jardín precioso".
Esta misma gente son los que un día a las 12 de la noche me gritan por la ventana de su casa alquilada si despierto a uno de sus "chiquillos", cuando creedme, tengo un tono de voz bastante suave y nunca hago botellones con música.
En fin, os pediría que maduráseis, pero creo q lo vuestro ya no tiene remedio.