Llevo saliendo con mis amigos de botellón desde hace unos 10 años, antes me divertía echando horas en los salones recreativos, supongo que soy de las últimas generaciones con una infancia sana en este país.
Hago botellón porque me gusta estar sentado tranquilo comentando como ha ido la semana con mis amigos, sin tener que gritarles porque la música está muy alta.
También tengo la costumbre de ducharme al salir de casa y no me seduce la idea de meterme en un local lleno de humo donde aunque pase menos de 10 minutos dentro, ya estaré obligado a ducharme de nuevo al llegar a casa apestando a tabaco.
No me gusta tener que hacerme sitio a codazos para poder pedir una copa que me costará 6€, mil pelas de las antiguas, la mitad de lo que le cuesta la botella entera al dueño del local.
Tampoco me ha gustado nunca estar coaccionado a la hora de ponerme unas zapatillas pensando en si podré entrar en tal o en cual sitio, ni me van las modas que consiguen que hoy seas considerado una persona "guay" llevando las mismas Converse con las que hace 10 años te retratabas como chico humilde de barrio porque no había dinero para nada más que un trozo de tela cosido a una goma.
Salgo con mis amigos de botellón y donde hace unos años hablábamos de nuestra nueva videoconsola o de nuestros planes al terminar el instituto, hoy hablamos de cómo va el trabajo o si nos gustaría matricularnos de un segundo ciclo o un máster relacionado con nuestras titulaciones.
Lo importante es precisamente, que hablamos.
A veces sale a la conversación el tema del botellón, el como hay quien lo asocia con el tener poco dinero, o como hay quien lo critica y se deja 30€ la noche en discotecas para luego justificar no ir al teatro por lo caro que resulta pagar 15€ de la entrada.
Nos reímos, de la gente que necesita aparentar para justificarse como persona, aunque sea el más pobrecito de todos, aunque lleve 10 años como albañil y esté pagando el Audi al doble de su precio con la hipoteca del piso.
Nos reímos, pasamos la noche tranquilos y cuando acabamos recogemos todo y no queda ni rastro de nuestro botellón, algo que por cierto, llevamos haciendo desde hace 10 años, en contraste con la juventud actual que lo dejan todo hecho una mierda.
Y es que hay gente, que efectivamente estaría mejor en una discoteca antes que en el parque.
#105#82"debemos reivindicar el botellón como forma tradicional popular de celebración de nuestra generación"
Totalmente de acuerdo contigo. Como dicen #24, #62, #69 y otros, es una forma de ocio alternativa a la de los pubs, y tenemos derecho a ella. Por supuesto, dentro del respeto a las normas mínimas de convivencia (y en ese sentido, evidentemente han de sancionarse actos como hacer excesivo ruido en determinadas zonas, dejar todo lleno de basura u orinar en la calle). El botellón es parte de nuestra cultura y, si se hace de forma civilizada, no veo ningún motivo que justifique el que esté prohibido.
Llevo saliendo con mis amigos de botellón desde hace unos 10 años, antes me divertía echando horas en los salones recreativos, supongo que soy de las últimas generaciones con una infancia sana en este país.
Hago botellón porque me gusta estar sentado tranquilo comentando como ha ido la semana con mis amigos, sin tener que gritarles porque la música está muy alta.
También tengo la costumbre de ducharme al salir de casa y no me seduce la idea de meterme en un local lleno de humo donde aunque pase menos de 10 minutos dentro, ya estaré obligado a ducharme de nuevo al llegar a casa apestando a tabaco.
No me gusta tener que hacerme sitio a codazos para poder pedir una copa que me costará 6€, mil pelas de las antiguas, la mitad de lo que le cuesta la botella entera al dueño del local.
Tampoco me ha gustado nunca estar coaccionado a la hora de ponerme unas zapatillas pensando en si podré entrar en tal o en cual sitio, ni me van las modas que consiguen que hoy seas considerado una persona "guay" llevando las mismas Converse con las que hace 10 años te retratabas como chico humilde de barrio porque no había dinero para nada más que un trozo de tela cosido a una goma.
Salgo con mis amigos de botellón y donde hace unos años hablábamos de nuestra nueva videoconsola o de nuestros planes al terminar el instituto, hoy hablamos de cómo va el trabajo o si nos gustaría matricularnos de un segundo ciclo o un máster relacionado con nuestras titulaciones.
Lo importante es precisamente, que hablamos.
A veces sale a la conversación el tema del botellón, el como hay quien lo asocia con el tener poco dinero, o como hay quien lo critica y se deja 30€ la noche en discotecas para luego justificar no ir al teatro por lo caro que resulta pagar 15€ de la entrada.
Nos reímos, de la gente que necesita aparentar para justificarse como persona, aunque sea el más pobrecito de todos, aunque lleve 10 años como albañil y esté pagando el Audi al doble de su precio con la hipoteca del piso.
Nos reímos, pasamos la noche tranquilos y cuando acabamos recogemos todo y no queda ni rastro de nuestro botellón, algo que por cierto, llevamos haciendo desde hace 10 años, en contraste con la juventud actual que lo dejan todo hecho una mierda.
Y es que hay gente, que efectivamente estaría mejor en una discoteca antes que en el parque.