#45#4 Sé que está mal decirlo, pero en Méjico no sólo los asesinatos de mujeres quedan impunes. De hecho, aunque moleste a muchos, en Ciudad Juárez no sólo se asesinan mujeres sino que también han muerto y mueren muchísimos hombres. Y la mayoría de esos asesinatos quedan sin investigar.
Pasemos ahora al tema principal. Veo que han llegado las hordas cristianas a arruinar el debate con su propaganda confesional.
Voy a decir otra cosa que no creo que guste a muchos: el aborto, como la droga, la prostitución, el juego y la bebida, pertenece a ese tipo de comportamientos que acompañan al hombre a lo largo de toda su historia. No se puede luchar contra ellos; no se les puede prohibir; únicamente puede aspirar a regularlos para que se ejerzan en las mejores condiciones posibles.
A los efectos de este hilo no importa si las mujeres eran prostitutas, si fueron violadas o si eran unas viciosas. Pero tratándose de un país tercermundista como es Méjico, en que la mayor parte de la población vive en un siglo XIX apenas disimulado, no me extrañaría que las abortantes a las que han condenado sean mujeres pobres que carecen de toda educación sexual, de toda información, de anticonceptivos y, en general, de cualquier tipo de ayuda familiar. Y tampoco me extrañaría que sus maridos se hallen en paradero desconocido.
Vengo observando que muchos de quienes defienden la pena de prisión para las abortantes no sólo son machistas sino, ante todo, hipócritas. Son machistas a fuer de ser hipócritas. Yo considero que el aborto no es un anticonceptivo ni creo necesario recurrir a esta solución si no es como último extremo. Pero también creo que se debe dar libertad de criterio a la mujer para el ejercicio de su libre albedrío. Bastante difícil es, supongo, tener que llegar a abortar (en los países subdesarrollados con grave riesgo para la vida de la abortante; así que no hablemos de abortos placenteros ni de otras estupideces semejantes) como para que, además, y como única ayuda a la mujer, se le ofrezcan sermones morales. Lo que las mujeres necesitan ya lo he dicho antes: información, educación y anticonceptivos. Precisamente eso que muchos hombres, puritos machos ellos, les niegan. Quien quiera luchar contra el aborto, que lo haga en su origen; facilitando a la mujer el tener sólo los hijos que ella quiera (y pueda) tener. Y si alguien tiene discursos cristianísimos cargados de admoniciones y de invocaciones de la castidad y la contención, que se los largue a los puritos machos (si se atreve), pues son éstos quienes preñan a las hembras; y en muchísimas ocasiones contra su voluntad. Y quienes, además, suelen renegar de toda responsabilidad en relación con su paternidad... hasta que la mujer decide que no quiere un hijo con ese no-padre; momento en que éste, bramando, decide perseguir a la asesina de su hijo. Pura hipocresía machista, dado que libera al hombre de toda responsabilidad en su paternidad pero le deja todos los derechos.
cinoticias.com/2010/02/03/90-de-asesinatos-en-cd-juarez-no-se-investig
www.lavanguardia.es/internacional/noticias/20100214/53892175956/el-90-
www.lavanguardia.es/internacional/noticias/20100212/53890193118/jose-f
Pasemos ahora al tema principal. Veo que han llegado las hordas cristianas a arruinar el debate con su propaganda confesional.
Voy a decir otra cosa que no creo que guste a muchos: el aborto, como la droga, la prostitución, el juego y la bebida, pertenece a ese tipo de comportamientos que acompañan al hombre a lo largo de toda su historia. No se puede luchar contra ellos; no se les puede prohibir; únicamente puede aspirar a regularlos para que se ejerzan en las mejores condiciones posibles.
A los efectos de este hilo no importa si las mujeres eran prostitutas, si fueron violadas o si eran unas viciosas. Pero tratándose de un país tercermundista como es Méjico, en que la mayor parte de la población vive en un siglo XIX apenas disimulado, no me extrañaría que las abortantes a las que han condenado sean mujeres pobres que carecen de toda educación sexual, de toda información, de anticonceptivos y, en general, de cualquier tipo de ayuda familiar. Y tampoco me extrañaría que sus maridos se hallen en paradero desconocido.
Vengo observando que muchos de quienes defienden la pena de prisión para las abortantes no sólo son machistas sino, ante todo, hipócritas. Son machistas a fuer de ser hipócritas. Yo considero que el aborto no es un anticonceptivo ni creo necesario recurrir a esta solución si no es como último extremo. Pero también creo que se debe dar libertad de criterio a la mujer para el ejercicio de su libre albedrío. Bastante difícil es, supongo, tener que llegar a abortar (en los países subdesarrollados con grave riesgo para la vida de la abortante; así que no hablemos de abortos placenteros ni de otras estupideces semejantes) como para que, además, y como única ayuda a la mujer, se le ofrezcan sermones morales. Lo que las mujeres necesitan ya lo he dicho antes: información, educación y anticonceptivos. Precisamente eso que muchos hombres, puritos machos ellos, les niegan. Quien quiera luchar contra el aborto, que lo haga en su origen; facilitando a la mujer el tener sólo los hijos que ella quiera (y pueda) tener. Y si alguien tiene discursos cristianísimos cargados de admoniciones y de invocaciones de la castidad y la contención, que se los largue a los puritos machos (si se atreve), pues son éstos quienes preñan a las hembras; y en muchísimas ocasiones contra su voluntad. Y quienes, además, suelen renegar de toda responsabilidad en relación con su paternidad... hasta que la mujer decide que no quiere un hijo con ese no-padre; momento en que éste, bramando, decide perseguir a la asesina de su hijo. Pura hipocresía machista, dado que libera al hombre de toda responsabilidad en su paternidad pero le deja todos los derechos.