#31#13 Yo tengo un vecino con perdices, otro con perro y uno con gallinas. Ninguno de los bichos me molesta. Es más: le dan un aire rústico a la casa que me gusta. Otra cosa es que en los pueblos la gente haga lo que le sale de los huevos, porque sabe que el municipal no les va a meter mano --porque se conocen de toda la vida, amiguismo, etc.-- Así que aquí hay que joderse con las músicas (por llamarle algo) de los coches, con los gritos pelados en mitad de la noche y con las festividades lúdico-religiosas que no se acaban nunca.