#64 Mira, y yo que hoy justamente estaba re-asistiendo a las reuniones de los Viudos Negros (no les digáis que una chica se les está colando en todas y en un par de ocasiones se adelantó a la solución de Henry; no admiten mujeres), siempre me alegra saber más del Doctor Asimov.
Una vez alguien me dijo que los test de inteligencia más fiables, no se pueden realizar en un laboratorio, ni puedes hacerlos con palabras, fichas de dominó y dados... sino que los más fiables, los haces en un entorno normal, con una persona que no sabe que está siendo examinada, y dejando que resuelva un problema práctico "cotidiano", como dejar apagada la máquina expendedora de bocadillos y ver cuántas personas miran si está encendida o no, cuántas echan el dinero directamente y le sacuden una patada al ver que no da el bocadillo, o quién se da cuenta a la primera de que no tiene luz, y cuánto tardan en encontrar el cable y enchufarlo, o cuántos ven que no funciona y piden ayuda al encargado de turno o se bajan a la cafetería a comprarse otra cosa. Según él, cada reacción, implicaba cierto nivel de inteligencia y personalidad, aunque él mismo admitía que no se razona de la misma manera un lunes a las siete de la mañana que un miércoles a las seis de la tarde, por poner un ejemplo.
A éste compañero también le gustaban mucho las adivinanzas, parecidas a la que cuenta el mecánico. Por ejemplo, esta tremendamente obvia: A mi tío le encanta leer en la cama, lo hace todas las noches. El otro día estaba leyendo una novela de misterio muy interesante y no quería parar, pero mi tía tenía mucho sueño y apagó la luz para poder dormir. Sin embargo, mi tío siguió leyendo hasta acabar la novela. ¿Cómo pudo hacerlo?
Una vez alguien me dijo que los test de inteligencia más fiables, no se pueden realizar en un laboratorio, ni puedes hacerlos con palabras, fichas de dominó y dados... sino que los más fiables, los haces en un entorno normal, con una persona que no sabe que está siendo examinada, y dejando que resuelva un problema práctico "cotidiano", como dejar apagada la máquina expendedora de bocadillos y ver cuántas personas miran si está encendida o no, cuántas echan el dinero directamente y le sacuden una patada al ver que no da el bocadillo, o quién se da cuenta a la primera de que no tiene luz, y cuánto tardan en encontrar el cable y enchufarlo, o cuántos ven que no funciona y piden ayuda al encargado de turno o se bajan a la cafetería a comprarse otra cosa. Según él, cada reacción, implicaba cierto nivel de inteligencia y personalidad, aunque él mismo admitía que no se razona de la misma manera un lunes a las siete de la mañana que un miércoles a las seis de la tarde, por poner un ejemplo.
A éste compañero también le gustaban mucho las adivinanzas, parecidas a la que cuenta el mecánico. Por ejemplo, esta tremendamente obvia: A mi tío le encanta leer en la cama, lo hace todas las noches. El otro día estaba leyendo una novela de misterio muy interesante y no quería parar, pero mi tía tenía mucho sueño y apagó la luz para poder dormir. Sin embargo, mi tío siguió leyendo hasta acabar la novela. ¿Cómo pudo hacerlo?
Fácil, ¿no? Mi tío, es ciego.