Por supuesto que es su problema.
Es problema suyo y de todos, ya que vuestros sacerdotes sienten la ineludible necesidad de decidir sobre las vidas de todos, de hacer injerencia en los estados para presionar a favor o en contra de determinadas leyes.
Y esto hace referencia al comentario que digo mas arriba sobre el prójimo. No tenéis ningún derecho a decir que amáis al projimo cuando os dedicáis a pedir que se discrimine a parte de ese prójimo.
Por supuesto que es su problema.
Es problema suyo y de todos, ya que vuestros sacerdotes sienten la ineludible necesidad de decidir sobre las vidas de todos, de hacer injerencia en los estados para presionar a favor o en contra de determinadas leyes.
Y esto hace referencia al comentario que digo mas arriba sobre el prójimo. No tenéis ningún derecho a decir que amáis al projimo cuando os dedicáis a pedir que se discrimine a parte de ese prójimo.