Discriminación en el precio por razón de sexo

  1. #143   Yo, no voy.

    En cierta ocasión, saliendo de marcha con los compañeros del antiguo curro, pedían por entrar a un garito seis euros al único tío y gratis todas las tías. Hubo alguna que se puso muy contenta, huy qué bien, entro gratis, cómo molo. A mí no me gustó la idea de pasar gratis mientras que mi amigo tenía que rascarse el bolsillo simplemente porque tenía entre las piernas algo distinto a lo que tenía yo... No obstante, se lo pagamos entre todas y entramos.

    No me sentí bien. No podía hacerme a la idea de que yo estaba ahí para divertirme yo, sino que me sentía como si hubiera entrado para divertir a los demás. Le daba vueltas a la cabeza pensando si lo próximo no sería ofrecer barra libre a las tías para que además, ninguna opusiera demasiada resistencia a ningún tío (lo reconozco, salir con una filósofa puede no ser lo más divertido del mundo; soy una chica risueña, me gusta el jolgorio como a la que más... pero en cualquier momento me puedo poner a pensar, y adiós Madrid), o si no estaría robando su honrado pan a cualquiera discípula de Clara de Noche... Me parecía que no era ético entrar sin pagar, mientras que los chicos sí que pagaban, con la sóla esperanza de encontrar una hembra receptiva (ni chica simpática consideré entonces). No me parecía ético cobrar a nadie, punto, por entrar a un sitio donde te ibas a dejar el dinero, ¿acaso cobraban por entrar en las tiendas, o por mirar la cartelera del cine....?

    Desde entonces, no voy a ningún garito donde pidan pasta por entrar, ni a hombres, ni a mujeres, ni a nadie. Si quieren ser tan exclusivos, conmigo y mis amigotes ya lo son del todo, porque no vamos ninguno. Cuando entro en un local, quiero pensar que voy a pasármelo bien, si se tercia conocer a alguien, magnífico, pero no quiero pensar que formo parte de una especie de feria de ganado.
    61  votos: 5   link
    el 23-05-2010 16:00 UTC por Delapluma Delapluma
     twitter  facebook  tuenti  
comentarios cerrados

menéame