#29#24 Sí, por eso con el discurso "carne=kk" no se hace nada. Es importante que en general, nuestra alimentación sea de proximidad (por la energía gris asociada a su transporte) e incluso a poder ser que provenga de cooperativa o de conreos cuyo proceso de elaboración sea justo social, energética y económicamente.
¿Qué es lo que pasa? Que cuando en verano voy a casa de la familia los tomates son de la vecina, asi que perfecto, pero que a veces, en ciudades grandes, el acceso a una cooperativa -o una agricultura conocida - no es fácil.
¿Qué sucede también? Que una cooperativa no puede ser competitiva en costes, así que mucha gente simplemente no puede (o no está dispuesta, en ciertos casos) a asumir ese incremento económico.
¿Cuál es la situación de consenso (algo malo, debo de reconocer) a la que he llegado mientras las cooperativas de mi barrio no pueden absorver más consumidores (su oferta es limitada): controlar el consumo de carne o pescado; consumir antes pollo que vaca (su huella es menor); garantizar que esa carne no venga de fuera de Catalunya (en mi caso, porque vivo aquí y somos productores de carne); comprar carne en una carnicería en la que además me garantizan que el pollo es de granja (aunque debo de reconocer que a final de mes a veces toca "del otro").
Y así igualmente con verduras, leche, etc.
Al final, igualmente mi huella sigue siendo una salvajada. Porque en Lleida no hay café, en Tortosa no hay chocolate, en Cadaqués no hay... etc. No nos engañemos, consumir poca energía en alimentación sin un sacrificio grande es muy difícil. Pero consumir con un cheque en blanco es una completa irresponsabilidad.
¿Qué es lo que pasa? Que cuando en verano voy a casa de la familia los tomates son de la vecina, asi que perfecto, pero que a veces, en ciudades grandes, el acceso a una cooperativa -o una agricultura conocida - no es fácil.
¿Qué sucede también? Que una cooperativa no puede ser competitiva en costes, así que mucha gente simplemente no puede (o no está dispuesta, en ciertos casos) a asumir ese incremento económico.
¿Cuál es la situación de consenso (algo malo, debo de reconocer) a la que he llegado mientras las cooperativas de mi barrio no pueden absorver más consumidores (su oferta es limitada): controlar el consumo de carne o pescado; consumir antes pollo que vaca (su huella es menor); garantizar que esa carne no venga de fuera de Catalunya (en mi caso, porque vivo aquí y somos productores de carne); comprar carne en una carnicería en la que además me garantizan que el pollo es de granja (aunque debo de reconocer que a final de mes a veces toca "del otro").
Y así igualmente con verduras, leche, etc.
Al final, igualmente mi huella sigue siendo una salvajada. Porque en Lleida no hay café, en Tortosa no hay chocolate, en Cadaqués no hay... etc. No nos engañemos, consumir poca energía en alimentación sin un sacrificio grande es muy difícil. Pero consumir con un cheque en blanco es una completa irresponsabilidad.
#28 No se habla de hambre, sino de energía.