¿A costa de qué? Del sacrificio colectivo de Rusia, Polonia, Chequia, Eslovaquia, Hungría, Bulgaria, Rumanía, Alemania oriental, Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, Armenia, Georgia, Azerbayán, Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, Kirguisia, y seguro que me olvido de alguno (ni la ex-Yugoslavia ni Albania estaban bajo el yugo soviético a pesar de ser socialistas, dicho sea de paso).
Homenajear al demente y asesino régimen soviético me parece tan enfermo como homenajear a Hitler. A quienes hay que homenajear es a quien verdaderamente se sacrificaron, todos esos pueblos que vivieron cinco décadas sin libertad, soportando penurias, represión política, deportaciones y genocidio.
¿A costa de qué? Del sacrificio colectivo de Rusia, Polonia, Chequia, Eslovaquia, Hungría, Bulgaria, Rumanía, Alemania oriental, Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, Armenia, Georgia, Azerbayán, Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, Kirguisia, y seguro que me olvido de alguno (ni la ex-Yugoslavia ni Albania estaban bajo el yugo soviético a pesar de ser socialistas, dicho sea de paso).
Homenajear al demente y asesino régimen soviético me parece tan enfermo como homenajear a Hitler. A quienes hay que homenajear es a quien verdaderamente se sacrificaron, todos esos pueblos que vivieron cinco décadas sin libertad, soportando penurias, represión política, deportaciones y genocidio.