#17 La lectura de este artículo me ha sorprendido desagradablemente. Pensé que el periodista iba a criticar el hecho de que Público se esté convirtiendo en una especie de gacetilla rojeta, en el sentido de "nos apuntamos a todos los saraos en los que podamos demostrar lo rojos que somos". Si Público tienen un problema, no es precisamente que "no sea bastante de izquierdas". Creo precisamente que el periódico corre el riesgo de convertirse en un panfleto neocomunista de salón. Los mejores periódicos del mundo tienen una línea ideológica moderada, porque tienen en sus filas periodistas de diferentes corrientes ideológicas. En un periódico de calidad, no importa tanto la orientación ideológica de los colaboradores o los periodistas, sino su calidad profesional o su talla como pensadores. La calidad de un periódico no tiene nada que ver con el hecho de que sea de izquierdas o de derechas. Los que se radicalizan ideológicamente es porque no les queda otra salida.
El problema de Público, para mí, es precisamente el estar demasiado pendiente de lo que quieren sus lectores. Sabe que ha llenado el hueco que existía a la izquierda de El País, lo cual en principio es bueno, pero está claramente demasiado pendiente de no perder esa bolsa de lectores jóvenes de izquierdas, lo cual en muchos artículos es un menoscabo de la objetividad y la calidad.
El problema de Público, para mí, es precisamente el estar demasiado pendiente de lo que quieren sus lectores. Sabe que ha llenado el hueco que existía a la izquierda de El País, lo cual en principio es bueno, pero está claramente demasiado pendiente de no perder esa bolsa de lectores jóvenes de izquierdas, lo cual en muchos artículos es un menoscabo de la objetividad y la calidad.