#10 Cobrar barato por no perder un cliente nunca es bueno. El cliente que lo quiere barato y se lo dejas barato, nunca aprecia los favores ni el valor de lo que has hecho y empieza a quejarse por todo y se cree con derecho a exigirte más de lo contratado. No suelen ser buenos clientes, porque no son serios, desde el principio.