"creo que nunca debería suceder que una persona discreccionalmente pueda decidir despedir a otra persona sin dar motivos y además cargando la factura a los contribuyentes."
Lo entiendo, estoy contigo. Problema de esto, cargamos a los contribuyentes la factura de todos los sueldos de los funcionarios que no deberian seguir trabajando para la administración. Cómo demuestras ante un juez que una persona que podía dar el 100% está rindiendo al 65%? No es sencillo, y no se hace. Se opta por apartar a esa persona, y pedir otro nuevo funcionario, a ver si esta vez hay mas suerte y el chico quiere trabajar.
"lo que al final planteas es que dentro de la Administración cualquier persona pueda despedir a quien sea, no sólo porque no trabajes, sino por cualquier motivo justo o injusto que se te ocurra"
Cualquier persona podrá despedir a quienes tenga a su cargo, como pasa en todos lados. Olvidas que esa persona a su vez tendrá otro jefe, que también le despedirá si considera que ha hecho mal su trabajo. Sobre el caso que planteas del jefe que despide a alguien para meter al primo de su cuñado, existen otras fórmulas de control para evitar este tipo de actuaciones (igual que existen para evitar problemas de conflicto de intereses en otros ámbitos). El problema de la corrupción no se soluciona blindando a los trabajadores por muy incompetentes que estos sean.
Por tus comentarios deduzco que para ti el sistema actual es "el menos malo", aunque no por ello tiene que ser bueno.
Los argumentos que proporcionas de "El funcionariado español va mal, pero otros van peor" no me valen, suenan a "mal de muchos..."
Resumiendo. Que sí, que como suele decirse, el papel lo aguanta todo, y el planteamiento teórico actual está muy bien y podría funcionar, pero la realidad es la que es, lo estás viendo. Y a mi, como ciudadano que pago mi impuestos y por tanto sus sueldos, no me gusta.
Soluciones? Buscar fórmulas que aumenten la presión sobre este colectivo, su productividad, las recompensas para quienes lo hagan bien y los castigos para quien no, periodos de prueba antes de contratar, etc.. El "cafe para todos" con subidas generalizadas no funciona. Ya se que conceptos como "hacerlo bien" y "hacerlo mal" son muy ambiguos y amplios. Herramientas como el EBEP deberán definirlos y afinarlos. Que se propongan evaluaciones serias del personal, tanto horizontales como verticales.
Al final el EBEP entiendo que persigue en lineas generales estos objetivos, intentando adecuar el funcionamiento del sector público mas hacia las forma de operar de la empresa privada (manteniendo las naturaleza particular del empleado público).
Llevo varios años trabajando con funcionarios en ministerios desde la empresa privada y la verdad es que estoy profundamente decepcionado y desencantado con este colectivo (de ahí mi tendencia siempre hacia la crítica, como creo que habrás observado ;). Tengo puesta alguna confianza en el EBEP. Aunque, en su día, cuando fui a un curso sobre ello y lo estudie, al volver al trabajo lo comenté con los propios funcionarios, qué les parecía, si estaban de acuerdo, etc. La tónica general era de: rechazo ("a ver si se creen ahora esto es la empresa privada"), incredulidad ("los sindicatos impedirán que esto se implante como deberia y todo quedará en papel mojado") o simplemente desdén ("yo ya aprobé unas oposiciones en su día, que no me vengan ahora con historias").
"creo que nunca debería suceder que una persona discreccionalmente pueda decidir despedir a otra persona sin dar motivos y además cargando la factura a los contribuyentes."
Lo entiendo, estoy contigo. Problema de esto, cargamos a los contribuyentes la factura de todos los sueldos de los funcionarios que no deberian seguir trabajando para la administración. Cómo demuestras ante un juez que una persona que podía dar el 100% está rindiendo al 65%? No es sencillo, y no se hace. Se opta por apartar a esa persona, y pedir otro nuevo funcionario, a ver si esta vez hay mas suerte y el chico quiere trabajar.
"lo que al final planteas es que dentro de la Administración cualquier persona pueda despedir a quien sea, no sólo porque no trabajes, sino por cualquier motivo justo o injusto que se te ocurra"
Cualquier persona podrá despedir a quienes tenga a su cargo, como pasa en todos lados. Olvidas que esa persona a su vez tendrá otro jefe, que también le despedirá si considera que ha hecho mal su trabajo. Sobre el caso que planteas del jefe que despide a alguien para meter al primo de su cuñado, existen otras fórmulas de control para evitar este tipo de actuaciones (igual que existen para evitar problemas de conflicto de intereses en otros ámbitos). El problema de la corrupción no se soluciona blindando a los trabajadores por muy incompetentes que estos sean.
Por tus comentarios deduzco que para ti el sistema actual es "el menos malo", aunque no por ello tiene que ser bueno.
Los argumentos que proporcionas de "El funcionariado español va mal, pero otros van peor" no me valen, suenan a "mal de muchos..."
Resumiendo. Que sí, que como suele decirse, el papel lo aguanta todo, y el planteamiento teórico actual está muy bien y podría funcionar, pero la realidad es la que es, lo estás viendo. Y a mi, como ciudadano que pago mi impuestos y por tanto sus sueldos, no me gusta.
Soluciones? Buscar fórmulas que aumenten la presión sobre este colectivo, su productividad, las recompensas para quienes lo hagan bien y los castigos para quien no, periodos de prueba antes de contratar, etc.. El "cafe para todos" con subidas generalizadas no funciona. Ya se que conceptos como "hacerlo bien" y "hacerlo mal" son muy ambiguos y amplios. Herramientas como el EBEP deberán definirlos y afinarlos. Que se propongan evaluaciones serias del personal, tanto horizontales como verticales.
Al final el EBEP entiendo que persigue en lineas generales estos objetivos, intentando adecuar el funcionamiento del sector público mas hacia las forma de operar de la empresa privada (manteniendo las naturaleza particular del empleado público).
Llevo varios años trabajando con funcionarios en ministerios desde la empresa privada y la verdad es que estoy profundamente decepcionado y desencantado con este colectivo (de ahí mi tendencia siempre hacia la crítica, como creo que habrás observado ;). Tengo puesta alguna confianza en el EBEP. Aunque, en su día, cuando fui a un curso sobre ello y lo estudie, al volver al trabajo lo comenté con los propios funcionarios, qué les parecía, si estaban de acuerdo, etc. La tónica general era de: rechazo ("a ver si se creen ahora esto es la empresa privada"), incredulidad ("los sindicatos impedirán que esto se implante como deberia y todo quedará en papel mojado") o simplemente desdén ("yo ya aprobé unas oposiciones en su día, que no me vengan ahora con historias").
Lo dicho, la realidad es la que es.