#1 Nuestra ruina fue ser los adalides del catolicismo, y perdernos la revolución protestante de otras naciones. Mientras en los otros países era un orgullo convertirse en un próspero burgués, aquí era una vergüenza, y un pecado. Pocas cosas me han quedado de la educación católica de mi infancia, excepto un mantra machaconamente repetido: "antes pasará un camello por el ojo de una aguja que un rico llegue al reino de los cielos". En un país donde por definición la prosperidad es de ladrones, pecadores impíos e hijos de puta, difícilmente van a ir las cosas medianamente bien.
#8#1 Una curiosidad: esa frase es una mala traducción del griego. "Kamelos" viene a ser la gruesa soga con la que se amarran los barcos, y no "Camello". La frase entonces cobra sentido.
Aunque hay otra versión que dice que los "ojos de aguja" eran las pequeñas puertas adyacentes a las grandes puertas de las murallas de las ciudades fortificadas, por las que un camello podía pasar con muchísima dificultad, sin la carga que llevase y agachado.
#12#1Nuestra ruina fue ser los adalides del catolicismo, y perdernos la revolución protestante de otras naciones. Mientras en los otros países era un orgullo convertirse en un próspero burgués, aquí era una vergüenza, y un pecado.
Me suena que eso también lo decían los del reparto de la riqueza de la "izquierda verdadera"
#25#1 me temo que en este punto los males de la sociedad española en relación con la economía poco tendán que ver con el predominio del catolicismo, y a ejemplos como los de Venecia, Milán, Portugal o Génova me puedo remitir... tan "adalides" como los españoles pero donde eso que ahora llamanos la cultura emprendedora cuajó más (probablemente porque alcanzó el poder, y aquí no). En esto debemos mirarnos al espejo y reconocer los errores de los que nos precedieron y poner de nuestra parte para corregirlos.